Mariscal López: ¿Defensor de la Patria o de intereses particulares?

Francisco Solano López, ¿defensor de la Patria o de intereses particulares?
Francisco Solano López, ¿defensor de la Patria o de intereses particulares?Archivo, ABC Color

El historiador Ronald León Núñez analiza con una visión crítica el papel de Francisco Solano López, y cuestiona la narrativa tradicional que lo posiciona como “héroe máximo” de la Patria. Polemiza su perfil como líder político, su origen “aristocrático” y la defensa de intereses particulares, frente a la heroica lucha del pueblo por su supervivencia.

Este domingo 1° de marzo, Día de los Héroes, se cumple otro aniversario, el 156°, del fin de la Guerra de la Triple Alianza, con la muerte del mariscal Francisco Solano López, considerado por el relato oficial como el “héroe máximo” de la Patria.

Pero su figura no está exenta de controversias. Las discusiones sobre su carácter de "héroe" o “villano” se remontan a los principios del siglo XX, si no hasta los inicios del periodo de posguerra.

El historiador Ronald León Núñez plantea una revisión crítica de la figura del Mariscal López, distanciada de la clásica dicotomía entre “lopistas y antilopistas”, defendida por la historiografía nacionalista y liberal respectivamente.

Ronald León Núñez, historiador paraguayo.
Ronald León Núñez, historiador paraguayo.

Sociólogo y doctor en historia económica por la Universidad de Sao Paulo, autor de varios libros sobre la Guerra de la Triple Alianza, Núñez sugiere que ambas visiones de López son una construcción con fines políticos y que la historia debe analizarse más allá del individuo y sus mitos.

Patria vs. clase

Para el estudioso, la revisión de la historia de Francisco Solano López requiere indefectiblemente diferenciar el interés de la soberanía nacional del interés de la élite gobernante. “La personalidad y la psicología de López tienen directa relación con las condiciones sociales en las que él creció y en las cuales se formó”, señala.

“Francisco Solano no sólo era el primogénito de una de las familias más ricas de la oligarquía paraguaya del siglo XIX, sino que los López eran la familia gobernante. La familia López era el Estado”, agrega.

Daguerrotipo del Mcal. Francisco Solano López.
Daguerrotipo del Mcal. Francisco Solano López.

Núñez destaca que los López eran los principales terratenientes, dueños de esclavos y del comercio de exportación de yerba mate y que sus decisiones políticas estaban estrechamente ligadas a la defensa de su fortuna particular.

La influencia imperial

Educado para el poder, López realizó un viaje clave a la Europa de la industrialización. Allí conoció el Segundo Imperio Francés de Napoleón III, quedando profundamente impresionado, refiere el experto.

“Él vio un imperio pujante en términos industriales, la militarización, una Europa en pleno desarrollo capitalista y creo que eso, de alguna manera, quiso plasmar en Paraguay, con los límites materiales y económicos que tenía el país”, dice Núñez.

El Mariscal pasando revista a su ejército en Curupayty. Óleo de Guillermo Da Re, c. 1900.
El Mariscal pasando revista a su ejército en Curupayty. Óleo de Guillermo Da Re, c. 1900.

Para el historiador, esta experiencia también reforzó la posición de López como el predestinado sucesor en un régimen unipersonal. “Él ya tenía trazado un destino en el que sería el heredero del poder”, remarca.

Las “dos guerras”

El historiador distingue claramente “dos guerras” coexistiendo dentro del mismo conflicto contra la Triple Alianza, de Brasil, Argentina y Uruguay. Mientras el pueblo luchaba heroicamente por su subsistencia y su derecho a la autodeterminación, López y su círculo palaciego defendían su propia supervivencia como grupo privilegiado.

“Ellos, en última instancia estaban defendiendo sus propiedades, sus estancias, su fortuna, la posición que tenían en el negocio de la exportación de yerba mate, el cuero, el tabaco y el poder político que tenían como derivación de ese poder económico”, critica Núñez.

Prisioneros paraguayos durante la Guerra contra la Triple Alianza (del libro de Ricardo Salles ‘Guerra do Paraguai’, Río de Janeiro, 2003)
Prisioneros paraguayos durante la Guerra contra la Triple Alianza (del libro de Ricardo Salles ‘Guerra do Paraguai’, Río de Janeiro, 2003)

Cuestiona que, “mientras decenas de miles de soldados y civiles morían” en las trincheras, “padeciendo hambre y todo tipo de penurias”, hay documentos que atestiguan “la conformación de comisiones que organizaban las celebraciones de los cumpleaños del mariscal”, en las que recibió ostentosos obsequios de oro.

Construcción del “mito”

El historiador destaca que la imagen del “héroe nacional” fue una construcción posterior, de intelectuales como Juan E. O’Leary, que impusieron la narrativa nacionalista que logró diluir las contradicciones sociales bajo un amplio manto patriótico.

El propósito, dice Núñez, fue funcional a proyectos autoritarios y dictatoriales ocurridos en el siglo XX. Así, López se convirtió en un mito útil para legitimar a sectores dominantes, indica el experto.

Busto de bronce del Mariscal Francisco Solano López en la monumental escalera de mármol del Palacio de López.
Busto de bronce del Mariscal Francisco Solano López en la monumental escalera de mármol del Palacio de López.

Hoy, se utiliza la figura del Mariscal para justificar visiones patrimonialistas del Estado paraguayo, señala Núñez. La idea de que “todos somos la patria” oculta las brechas sociales y económicas reales, afirma. Y agrega que esta manipulación ideológica no es inocente y mantiene objetivos políticos claros.

Asimismo, el lema de “vencer o morir” ha trascendido la guerra hacia la cultura del esfuerzo. Núñez lo describe como una “romantización del sacrificio” que favorece la explotación laboral. Es un concepto funcional para las patronales, que exigen un esfuerzo desmedido al trabajador, asevera. Se pide “ponerse la camiseta” apelando a un heroísmo que beneficia a intereses ajenos.

La contienda más sangrienta

Para el historiador, los verdaderos héroes de la historia fueron los campesinos y afrodescendientes anónimos que pelearon en la guerra. ”Si hace falta una estatua, es para el pueblo paraguayo, no para Solano López o para ningún exponente de esa clase dominante paraguaya”, dice. Agrega que “ese pueblo tampoco luchó por un ideal abstracto de nacionalismo o de patriotismo, sino por intereses muy concretos, defender sus casas, sus tierras, su estilo de vida y sus conquistas”.

En palabras del historiador Guido Rodríguez Alcalá, recogidas por la Secretaría Nacional de Cultura en su página web, “La Guerra de la Triple Alianza (1864-1870) fue la contienda más sangrienta de América del Sur. Comenzó en diciembre de 1864, como una lucha armada entre el Paraguay y el Brasil. Pero en mayo de 1865, se aliaron al Brasil el Uruguay y la Argentina, y así quedó formada la Triple Alianza".

La contienda terminó el 1 de marzo de 1870, con la muerte de Francisco Solano López en manos de tropas brasileñas que lo acorralaron a orillas del río Aquidabán.