Pobladores de los barrios Santa María, Ytay -Asunción- y Santa Teresa -Fernando de la Mora-, están en pie de guerra por las obras de desagüe pluvial sobre la avenida Mariscal López. Lo que prometía ser una mejora vial se transformó en una pesadilla constante para cientos de familias afectadas. El nuevo sistema de drenaje desvía caudales masivos hacia zonas residenciales, inundando calles y viviendas con gran violencia. Esta situación ha generado un rechazo total hacia el proyecto, encarado por el Ministerio de Obras Públicas (MOPC).
Armando Barbosa, presidente de la comisión vecinal de Itay, reflejó la desesperación colectiva ante el peligro inminente que enfrentan en cada tormenta, como la ocurrida esta semana. En conversación con ABC, lanzó una advertencia cruda a las autoridades responsables. “¿Tiene que morir gente para que reaccionen?”, cuestionó con indignación.
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Las calles, especialmente la 8 de Septiembre, se convierten en ríos caudalosos que arrastran todo a su paso, inclusive vehículos. Los vecinos reportan que el nivel del agua dentro de las casas llega a medir entre un metro y un metro y medio. Esta situación pone en riesgo la vida de miles de personas que habitan en estas zonas bajas de la ciudad.
Como medida de protección, muchas familias recurren a barreras físicas, como bolsas de arena, para intentar contener la fuerza del raudal que invade sus dormitorios y salas.
Sobrecostos y dudas técnicas
El proyecto ya sufrió un encarecimiento de G. 11.883 millones -24% más del presupuesto inicial-, alcanzando un costo total de G. 60.793 millones. A pesar de la millonaria inversión, los afectados denuncian que la planificación carece de estudios de impacto ambiental real.
Sostienen que los nuevos drenajes de mayor tamaño sólo trasladan el raudal de la avenida principal hacia el barrio. Los pobladores ven con impotencia cómo el presupuesto aumenta mientras su seguridad personal se ve seriamente comprometida.
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Los videos compartidos por los damnificados muestran vehículos casi cubiertos por el agua y corrientes de color marrón. En las imágenes se observa cómo el agua invade garages, patios y habitaciones, destruyendo electrodomésticos y muebles. Las familias se ven obligadas a realizar maniobras peligrosas para salvar sus bienes mientras la lluvia persiste con fuerza. La rapidez del agua es tal que impide el tránsito normal y convierte el área en una zona de desastre recurrente.

Se estima que alrededor de 35.000 personas sufren las consecuencias de esta deficiente mejora en la infraestructura vial. Muchos propietarios gastaron millones en elevar sus niveles de construcción, pero el nuevo flujo de agua sobrepasa todo. La conexión de cañerías prevista se ha convertido en una verdadera “trampa de agua” para toda la comunidad afectada.
Pedido de suspensión
Ante la gravedad, la Municipalidad de Fernando de la Mora exigió formalmente la suspensión inmediata de los trabajos. En una nota a la ministra del MOPC, Claudia Centurión, solicitaron una evaluación técnica que garantice finalmente la seguridad vecinal.

Piden un proyecto alternativo que ofrezca soluciones definitivas en lugar de agravar el actual problema de inundación. La exigencia incluye una mesa de trabajo urgente entre el ministerio, la empresa contratista Tecnoedil SA, y los representantes del barrio.
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Los residentes aclaran que no se oponen al progreso de la ciudad ni a la rehabilitación necesaria de las avenidas. Sin embargo, rechazan tajantemente que el asfalto de la avenida Mariscal López se pague con la inundación de sus hogares. “No queremos que el progreso signifique perder nuestras casas”, manifestó uno de los vecinos durante la última reunión.
El volumen de agua que baja desde las zonas altas se ha vuelto incontrolable debido a la falta de un plan de contingencia. Los vecinos viven con la incertidumbre y el miedo constante cada vez que el cielo se nubla en la zona. La seguridad de los niños y adultos mayores es hoy la principal preocupación de todas los vecinos.
