Semana Santa: el riesgo oculto en la mesa de los paraguayos

La chipa, una tradición en Paraguay durante la Semana Santa.
La chipa, una tradición en Paraguay durante la Semana Santa.abc color

Expertos advierten que el exceso de sal en la chipa, en combinación con las bebidas alcohólicas, así como el tradicional “Karu Guasu”, disparan los riesgos de crisis hipertensivas durante la Semana Santa. El doctor Carlos Centurión insta a la moderación, recordando que en Paraguay, hasta el 50% de los afectados desconoce su diagnóstico. En la nota te contamos cómo evitar descompensaciones graves.

La Semana Santa es, para muchos, un tiempo de reflexión y reencuentro familiar. Sin embargo, detrás de la tradición y el descanso se esconde un desafío crítico para la salud cardiovascular.

El doctor Carlos Centurión, jefe del Servicio de Clínica Médica del Hospital Ingavi del Instituto de Previsión Social (IPS), habló sobre la alerta médica que representan estas fechas debido al consumo desmedido de sal, bebidas alcohólicas y platos típicos, lo que pone en jaque a miles de paraguayos, especialmente a aquellos que conviven con la hipertensión.

La chipa y el karu guasu: delicias bajo la lupa

Uno de los principales protagonistas de estas fechas es la chipa. Aunque es un pilar de nuestra identidad cultural, el doctor Centurión advierte que su alto contenido de sal y grasas saturadas favorece la retención de líquidos y, consecuentemente, el aumento de la presión arterial.

Paraguay se ubica en la preocupante primera posición de índice de prevalencia de hipertensión en mujeres. (archivo)
Los valores normales de la presión arterial es de 120/80, recuerdan.

A esto se suma la tradición del Karu Guasu (gran banquete) que todavía se mantiene, principalmente en el interior del país. En estos encuentros donde las porciones abundantes, las comidas copiosas pueden provocar descompensaciones inmediatas en organismos ya vulnerables.

El “enemigo silencioso”

La situación en Paraguay es preocupante debido al desconocimiento, afirmó el médico. Según estimaciones médicas entre el 30 % y el 50 % de los hipertensos en el país no saben que padecen la enfermedad. Muchos adultos pasan años sin un control periódico, descubriendo el problema solo cuando ocurre una crisis.

“La combinación de comidas con mucha sal y el exceso de alcohol es peligrosa. El alcohol no solo deshidrata, sino que puede anular el efecto de los medicamentos que el paciente ya está tomando para su presión”, explica el especialista.

Guía de supervivencia en Semana Santa

Para disfrutar de las festividades sin terminar en una sala de urgencias, el médico recomienda:

  1. Moderación extrema: No se trata de prohibir la chipa, sino de controlar la cantidad y el tamaño de las porciones.
  2. Hidratación constante: Priorizar el agua sobre las bebidas alcohólicas o azucaradas.
  3. Monitoreo: Si es adulto, realice un control preventivo de su presión arterial antes y durante los días festivos.
  4. No automedicarse: Ante una subida de presión, es vital el criterio clínico, ya que no todas las crisis se manejan de la misma forma.

Para tener en cuenta, esta es una tabla para medir la Presión Arterial:

<b>Categoría</b><b>Sistólica (Superior)</b><b>Diastólica (Inferior)</b>

Normal

Menos de 120

Menos de 80

Elevada

120 – 129

Menos de 80

Hipertensión Nivel 1

130 – 139

80 – 89

Hipertensión Nivel 2

140 o más

90 o más

Crisis Hipertensiva

Más de 180

Más de 120

¿Cuándo acudir a urgencias?

El doctor Centurión fue enfático al indicar que no se debe ignorar las señales del cuerpo. Explicó que si presenta los siguientes síntomas, se debe buscar atención médica inmediata:

  • Dolores de cabeza intensos y persistentes.
  • Náuseas o vómitos repentinos.
  • Visión borrosa o mareos fuertes.

Mantener los valores bajo control es vital porque la presión alta constante daña las arterias, lo que puede derivar en:

  • Corazón: Infartos e insuficiencia cardíaca.
  • Cerebro: Accidentes cerebrovasculares (ACV).
  • Riñones: Insuficiencia renal crónica.
  • Vista: Daño en los vasos sanguíneos de la retina.

“El bienestar durante la Semana Santa depende, en gran medida, de lo que decidimos poner en nuestro plato y de la conciencia sobre nuestra propia salud”, puntualizó.