La actividad comenzó en la explanada de la basílica, donde los actores recrearon las primeras estaciones con gran detalle y respeto por la tradición. Desde allí, los participantes siguieron el recorrido hasta el cerrito del Parque Lagorã, donde se llevó a cabo la culminación de la obra y la representación de la crucifixión.
Cada escena estuvo cuidadosamente preparada para transmitir dramatismo y emoción, logrando que los presentes reflexionaran sobre el sacrificio y la entrega de Jesús.
Durante todo el recorrido, los fieles participaron activamente, orando y acompañando cada momento con respeto.
Familias, jóvenes y adultos se unieron en un ambiente de recogimiento, mientras los actores mostraban escenas que iban desde la flagelación hasta el momento final en el Kurusu guasu. La combinación de devoción, arte y dramatización permitió que la experiencia fuera intensa y conmovedora.

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Momento de oración
Al concluir el vía crucis, los participantes se congregaron frente al Kurusu guasu, compartiendo un momento de oración colectiva. La jornada no solo reafirmó la fe y la tradición religiosa de la ciudad, sino que también fortaleció los lazos comunitarios, mostrando cómo el arte y la espiritualidad pueden unirse para generar experiencias memorables y profundas.
El evento dejó una imagen de unidad, devoción y emoción, consolidando al vía crucis de Caacupé como una de las expresiones religiosas más significativas del país, capaz de atraer a creyentes y visitantes que buscan vivir de cerca la pasión y entrega de Jesús.
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