Víctimas de la “Pascua Dolorosa” esperan que esta cruel historia no vuelva a repetirse

Judith Rolón realiza el encendido simbólico de una vela frente al retrato de su padre, Martín Rolón, como símbolo de recordación durante el acto en Santa Rosa, Misiones.
Judith Rolón enciende una vela frente al retrato de su padre Martín Rolón, durante un acto conmemorativo en Santa Rosa, Misiones.Jesús Riveros

SANTA ROSA, Misiones. Se rindió homenaje a las víctimas y familiares de desaparecidos y ejecutados durante la dictadura de Alfredo Stroessner. Este año se cumplen cinco décadas de uno de los capítulos más oscuros y dolorosos de la historia paraguaya: la represión conocida como la “Pascua Dolorosa”, evento que tuvo lugar durante la Semana Santa de abril de 1976 y que golpeó duramente a los miembros de las Ligas Agrarias Cristianas (LAC).

La represión se abatió sobre cientos de campesinos integrantes de las Ligas Agrarias Cristianas. Tras ser detenidos, fueron trasladados al centro de reclusión de Abram Cué, ubicado en San Juan Bautista, departamento de Misiones.

Este hecho quedó grabado en la memoria colectiva por la brutalidad ejercida contra los detenidos, quienes sufrieron torturas, encarcelamiento injustificado y, en muchos casos, fueron ejecutados o desaparecidos. A la fecha, el paradero de varias personas aún es una incertidumbre para sus familias.

Con el encendido simbólico de una vela, familiares recuerdan a sus seres queridos, quienes fueron víctimas del régimen stronista; muchos fueron torturados y muertos, mientras que de otros jamás se supo sus paraderos.

Hasta la fecha se recuerda a Dionisio Rodas, Diego Rodas, Alejandro Falcón Escobar, Luis Gonzaga Pereira, Ramón Pintos, Silvano Ortellado Flores, Martín Rolón Centurión, y a los hermanos Adolfo, Elixto, Francisco y Policarpo López Maidana.

Retratos enmarcados sobre mesa con mantel blanco, rodeados de velas encendidas, creando un ambiente de homenaje y respeto.
La comunidad conmemora a las víctimas del régimen stronista con retratos y velas encendidas en un acto solemne.

En total son 12 personas, de las cuales algunas fueron asesinadas y otras continúan en calidad de desaparecidas, siendo los casos de los hermanos López Maidana y de Martín Rolón los que aún mantienen incógnita sobre su paradero.

En ese contexto, Judith Rolón, hija del dirigente campesino de las LAC, Martín Rolón, recordó que:

“El año pasado se encontraron unos documentos y, a través de una investigación particular, fuimos al Registro Civil —porque se supone que si una persona fue enterrada debe existir un acta de defunción—. Allí encontramos que, en el informe, figura que mi padre Martín Rolón, fue ejecutado el 5 de abril a las 03:00, con un disparo en la sien del lado derecho. Así, después de 49 años, pudimos saber que fue ejecutado un día después de su detención, pero hasta ahora no se sabe dónde está enterrado su cuerpo”, agregó Rolón.

Durante el acto de recordación, se reafirmó el lema que guía estas conmemoraciones: “Un pueblo que recuerda es un pueblo que no olvida y no repite su historia”.

Testimonio

Uno de los casos más emblemáticos y dolorosos es el de Martín Rolón. Su hermana, Librada Rolón, compartió el crudo relato de lo vivido por su familia.

“Tras la detención de Martín, toda la familia también fue detenida, sin importar la edad; en mi caso tenía 11 años y en la cárcel cumplí 12”, relató con voz firme pero emocionada. La testigo detalló que fueron trasladados primero al Departamento de Investigaciones y luego a la cárcel de Emboscada, donde permanecieron detenidos por seis meses. “Fuimos torturados de todas las formas posibles con el objetivo de obtener información sobre las LAC”, afirmó.

Librada hizo un llamado a la reflexión y a la paz, expresando el deseo de que hechos de esta naturaleza no vuelvan a ocurrir en el país.

“Ojalá que nunca más se vuelva a repetir la historia, porque la forma como nos trataron fue con mucha crueldad. Los que logramos sobrevivir nos quedamos con secuelas emocionales que llevamos por siempre”, concluyó.

Por su parte, Eusebio Ortellado Mesa, hijo de Silvano Ortellado Flores, relató que entre la noche y madrugada del Miércoles y Jueves Santo de 1976, llegaron las fuerzas policiales hasta su vivienda en Santa Rosa, Misiones, encabezadas por Camilo Almada Morel, alias ‘Sapriza’.

Hombre de pie con camisa azul con puntos blancos observa retratos enmarcados y velas, en ambiente de conmemoración.
Eusebio Ortellado Meza recordó a su padre, Silvano Ortellado Flores, quien fue asesinado entre la noche y la madrugada del Jueves Santo de 1976 en su vivienda en Santa Rosa, Misiones.

Según los represores, su padre estaba en contra del gobierno del dictador, razón por la cual realizaron el allanamiento. Recordó que él, junto a su hermano y su madre, tuvieron que huir y esconderse en el monte, mientras su padre quedaba detenido.

Desde su escondite escuchaban cómo era torturado. En un momento dado, relató que ‘Sapriza’ le dijo que dejara de trabajar en contra del gobierno, a lo que su padre respondió firmemente que, mientras estuviera vivo, seguiría trabajando por el bienestar de su familia y su comunidad.

Inmediatamente después, escucharon un grito ahogado. Silvano Ortellado había sido apuñalado en la garganta y murió a manos de la represión del régimen stronista en la madrugada del Jueves Santo. Su cuerpo fue enterrado el Viernes Santo de ese mismo año.

Hoy, 50 años después, la voz de las víctimas resuena con más fuerza que nunca, demostrando que la justicia y la verdad son derechos irrenunciables que ningún tiempo podrá borrar.