En la actividad, enfocada en educación patrimonial, participación ciudadana y difusión del patrimonio cultural, se abrió el acceso a la sacristía del templo, uno de los principales exponentes del barroco hispano-guaraní del siglo XVIII. Los visitantes observaron de cerca el trabajo científico que se está desarrollando en el edificio erigido a San Buenaventura.

Uno de los hallazgos más relevantes es la aparición de huellas inéditas en la bóveda de la sacristía. La arqueóloga Victoria Roca explicó que, durante la intervención, se identificaron marcas, números y esgrafiados en estructuras de madera, que evidencian el sistema de encastre utilizado en la construcción original del templo.
Estos registros permiten reconstruir las técnicas empleadas en la época y orientar con mayor precisión los trabajos de conservación. “Los trabajos no solo recuperan el edificio, sino que también ayudan a reconstruir fragmentos olvidados de la historia”, señaló.

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Por su parte, la arquitecta conservacionista del programa Tekorendá, Silvia Rey, indicó que entre las marcas se identificaron firmas con apellidos de origen indígena, como “Xuxi”, lo que abre nuevas pistas sobre los actores que participaron en la edificación o en intervenciones posteriores.
Tecnología y estudios arqueológicos
La intervención incorpora además tecnología de vanguardia. Se realizan excavaciones diagnósticas con georradar y estudios arqueo-arquitectónicos en muros, cimientos y acabados. A esto se suma un relevamiento aéreo con drones para generar ortofotos de alta precisión. Cada baldosa histórica, además, fue registrada con un código único para asegurar su conservación.

La directora técnica de la restauración, María José Díez, explicó que actualmente se desarrollan estudios arqueológicos en muros y pisos. “A través de estratigrafías murarias y excavaciones, analizamos las fundaciones de los pilares que sostienen la estructura”, detalló.

El templo de Yaguarón, desde 2022 se encuentra en la Lista Iniciativa de Paraguay para Patrimonio Mundial cuya postulación ya fue inscripta ante Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO). Esto implica no solo la restauración del monumento, sino también la implementación de un plan integral de gestión para su preservación y la protección de su entorno.

La iniciativa es desarrollada por la Secretaría Nacional de Cultura (SNC), a través del programa Tekorenda, con apoyo de la Oficina de la Primera Dama y la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID).
La obra, con una inversión de G. 7.500 millones, fue adjudicada a la empresa Conardi S.A. (OCA), representada por el arquitecto Luis Godoy. La culminación de los trabajos está prevista para diciembre de este año.
