Según el último reporte de la Organización Meteorológica Mundial (OMM), entre los meses de mayo y julio es inminente la formación de un episodio de El Niño a nivel global.
Este fenómeno, caracterizado por el calentamiento de las aguas del Pacífico, amenaza con elevar las temperaturas por encima de la media en casi todo el planeta.
Algunos expertos sugieren que este evento podría ser uno de los más intensos de la última década, bautizándolo extraoficialmente como un “Súper Niño”. No obstante, desde la OMM mantienen la cautela, aclarando que no utilizan ese término, al no pertenecer a las clasificaciones oficiales.
A nivel local, el director de Meteorología, Eduardo Mingo, explicó que actualmente nos encontramos en una fase neutra, un estado de equilibrio precario que precede a los extremos climáticos.
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“Estamos en un momento de transición muy importante. Venimos de una Niña atípica que, contra todo pronóstico, dejó lluvias importantes cuando lo habitual es el déficit hídrico”, señaló Mingo.
Según el profesional, los servicios internacionales que monitorean el Pacífico Tropical estiman un 70% de probabilidad de que El Niño se instale definitivamente durante el segundo semestre de este año.
La llegada de este fenómeno alterará directamente el calendario estacional. Para los próximos meses, se espera un invierno cálido y un incremento significativo en el régimen de precipitaciones. “El Niño suele presentarse con valores de lluvia por encima de lo normal”, advirtió el titular de Meteorología.
Sin embargo, el camino hacia la consolidación del fenómeno será inestable. Durante los próximos dos meses, la población deberá convivir con una alta variabilidad climática: días que alternarán entre la frescura matutina, lloviznas intermitentes y sol radiante en pocas horas.
