En 2023, con la habilitación del proyecto AMABICI, Asunción se proyectó como una capital vanguardista, con una red metropolitana de bicisendas diseñada para transformar la movilidad urbana. Sin embargo, la brecha entre el papel y la realidad deja en evidencia la falta de compromiso institucional real.
La actual administración comunal, a cargo del intendente, Luis Bello (ANR-cartista), al igual que su antecesor, Óscar “Nenecho” Rodríguez (ANR-cartista), mantiene una política de incumplimiento de su obligación de mantener la costosa infraestructura vial alternativa.

Con una meta final de 600 kilómetros, la iniciativa pretendía conectar diez municipios mediante carriles seguros para los ciclistas locales. Aunque Asunción completó los 31 kilómetros iniciales, el proyecto languidece bajo una gestión que parece haber olvidado los objetivos de sustentabilidad que enarboló.
Del total de la red, Asunción tenía prevista una conexión de 29 kilómetros con Luque, otros 30,7 kilómetros con Capiatá, 22,7 kilómetros con San Antonio y 18,3 kilómetros de conexión con Lambaré. La red operativa actual es ínfima respecto al plan total. Los usuarios se ven confinados a fragmentos inconexos que no cumplen con la promesa de una conectividad metropolitana integral y eficiente.
El peligro de circular: baches y abandono en la red de AMABICI
El recorrido sobre la avenida Mariscal López, específicamente entre México y Brasil, representa el punto más crítico del abandono sistemático actual. Lo que debería ser un carril de protección es hoy una carrera de obstáculos plagada de baches profundos y grietas que ponen en riesgo la vida de los usuarios.

ABC realizó un recorrido por la vía y constató que en la zona citada se muestra un asfalto severamente dañado, con desprendimientos de material que hacen casi imposible el tránsito seguro. Es un escenario desolador que contradice cualquier estándar internacional de seguridad vial para medios de transporte alternativos y sostenibles.
Pese a que desde 2015, la Ordenanza 607/15 exige a la comuna destinar entre el 1% y el 5% del impuesto inmobiliario a estas vías, su incumplimiento es sostenido por las sucesivas administraciones municipales.
Los cordones de las veredas se observan desmoronados y los grandes charcos de agua estancada cubren el ancho total de la bicisenda actualmente. Esta desidia técnica no solo anula la utilidad de la obra, sino que la convierte en una trampa peligrosa para cualquier usuario.
De carril exclusivo a depósito de basura y estacionamiento
La invasión del espacio por parte de la propia comuna es el colmo de la contradicción en la esquina de Mariscal López y Tacuarí. Grandes contenedores de basura municipal bloquean el paso, obligando a los ciclistas a lanzarse al tráfico motorizado pesado para poder avanzar.
Esta ocupación indebida de la infraestructura exclusiva demuestra una descoordinación interna entre la Dirección de Aseo Urbano y la Dirección de Tránsito de la Municipalidad, lo que sabotea su proyecto al utilizar la vía de movilidad alternativa como un depósito logístico de desperdicios.
A los obstáculos fijos se suma la presencia impune de vehículos estacionados sobre la bicisenda. Los conductores ignoran sistemáticamente la señalización de exclusividad ante la ausencia total de controles o sanciones efectivas por parte de la autoridad. La bicisenda se ha convertido, en la práctica, en un estacionamiento irregular.

Como consecuencia de la invasión de estos vehículos, los elementos de seguridad como las toperas o tachas delimitadoras, se encuentran desprendidos. Los carteles indicadores están vandalizados con grafitis o manchas de pintura, perdiendo su capacidad de advertencia ante los ojos de los conductores. En las intersecciones, la pintura verde se ha desvanecido casi por completo, eliminando la jerarquía visual necesaria para proteger al usuario.
Iturbe: la inversión de G. 1.000 millones que hoy es un riesgo de vida
La situación de la bicisenda de la calle Iturbe no es más alentadora, pues la invasión constante de autos estacionados ha provocado varios incidentes graves. Los ciclistas que intentan transitar por esta vía deben esquivar puertas que se abren de improviso y vehículos que bloquean su trayectoria natural.

Los baches peligrosos en esta zona fueron denunciados reiteradamente tras causar caídas que terminaron en lesiones físicas para los deportistas y ciudadanos que utilizan la bicicleta como medio de transporte. Es imperativo que la municipalidad recupere este tramo histórico para garantizar que la movilidad no sea un riesgo.

Inaugurada en diciembre de 2018, la bicisenda de Iturbe nació bajo fuertes cuestionamientos por sus múltiples defectos técnicos. Tras casi ocho años, ninguna administración tomó la determinación de realizar las mejoras o reparaciones necesarias.
Esta obra le costó a los ciudadanos de Asunción más de G. 1.006 millones. Al no recibir mantenimiento, este valioso patrimonio público se está echando a perder a la vista de todos. La falta de previsión convirtió una inversión estratégica en una pérdida económica para la comuna.
¿Usás la bicisenda de Asunción? Contanos tu experiencia en los comentarios.
