Alberdi, la histórica ciudad fronteriza entre Paraguay y Argentina atraviesa uno de sus momentos más difíciles. La devaluación del peso argentino, la pérdida de competitividad frente al mercado vecino y los cambios en las cadenas de distribución golpean con fuerza al comercio local, que registra ventas mínimas y una drástica reducción de clientes.
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La economía de esta ciudad fronteriza enfrenta una marcada desaceleración debido a la fuerte disminución de turistas de compras provenientes de Argentina, tradicional motor de la actividad comercial local.
Comerciantes de la zona atribuyen la crisis a la devaluación del peso argentino y a la baja cotización del dólar frente al guaraní, factores que redujeron significativamente el poder adquisitivo de los compradores del vecino país.
A esta situación se suma un cambio en la dinámica comercial regional. Según explicó el comerciante Carlos Saúl González, varias empresas transportadoras provenientes de Asunción, Encarnación y Ciudad del Este realizan actualmente ventas directas a comercios mayoristas argentinos, dejando fuera de competencia a los negocios de Alberdi.

“Estamos peor que durante la pandemia”, afirmó González, al describir el difícil escenario que atraviesan numerosos comerciantes de la ciudad.
La situación es tan crítica que, según González, existen comerciantes que durante toda una jornada no logran vender productos por más de 40.000 guaraníes.
El propio intendente de Alberdi, Nicolás Sotelo (ANR), reconoció la crisis económica y señaló que la administración municipal busca alternativas para atraer visitantes paraguayos y generar un nuevo flujo de consumidores que ayude a reactivar la actividad comercial.
Culpan a Javier Milei
Por su parte, Miguel Vázquez sostuvo que las medidas económicas implementadas por el presidente argentino Javier Milei tuvieron un impacto directo en el comercio fronterizo.
Explicó que la pérdida de valor del peso frente al guaraní redujo la capacidad de compra de los argentinos, afectando gravemente a los negocios alberdeños.
Mientras tanto, el sector comercial mantiene la esperanza de una recuperación en los próximos meses, aunque reconoce que el panorama actual sigue siendo complejo y desafiante para una ciudad cuya economía depende en gran medida del intercambio comercial fronterizo.
