Los clientes pueden ingresar a una pequeña caseta, retirar los productos y realizar el pago por cuenta propia, incluso tomando su propio vuelto de una caja de efectivo.
El emprendimiento fue impulsado por Víctor Giesbrecht, quien explicó que el proyecto comenzó hace aproximadamente dos años en un lugar poco visible y destinado principalmente a personas conocidas. Sin embargo, la iniciativa cobró notoriedad luego de trasladarse a una zona más transitada denominada Paseo Verde, en la colonia Sommerfeld, y posteriormente expandirse con una nueva caseta de ventas ubicada sobre el km 217 de la Ruta PY02, en la zona de Campo 8.
El sistema funciona mediante una cerradura electrónica. Los clientes deben escanear un código QR o comunicarse a través de un número de WhatsApp, donde reciben automáticamente un código de acceso. Para obtenerlo, deben proporcionar su nombre y número de cédula, datos que además permiten mantener contacto con los compradores y emitir facturas cuando sea necesario.
Una vez dentro de la caseta, los clientes seleccionan los productos y realizan el pago de forma autónoma. Quienes pagan en efectivo disponen de una caja con dinero para vuelto, por lo que pueden retirar ellos mismos la diferencia correspondiente. También existe la opción de realizar transferencias electrónicas mediante un alias habilitado para ese fin.
“Después ya es a pura confianza”, resumió Giesbrecht al explicar el funcionamiento del sistema.

Según comentó, el emprendimiento se viralizó en redes sociales luego de que una visitante compartiera un video en TikTok poco antes de la Semana Santa. Desde entonces, la cantidad de clientes aumentó considerablemente.
Giesbrecht señaló que la experiencia ha sido mayormente positiva y destacó la honestidad de la comunidad. Recordó que en una etapa inicial utilizaban una llave convencional escondida para acceder al local, ocasión en la que un Chespirito (joven adicto) se llevó dinero y algunos productos. Sin embargo, afirmó que fue un hecho aislado y que desde la implementación del sistema automatizado no volvieron a registrarse inconvenientes.
Actualmente, cada cubeta de huevos se comercializa a G. 25.000. El emprendedor aseguró que el precio es similar al de los supermercados, pero con la ventaja de ofrecer huevos frescos del día, renovados constantemente para garantizar la calidad del producto.
La aceptación del público también se refleja en las ventas. En el punto ubicado sobre la ruta se comercializan unas diez cubetas diarias, cifra que continúa creciendo y que obligaría a ampliar la capacidad de almacenamiento en las próximas semanas.

Más allá del aspecto comercial, Giesbrecht manifestó que el objetivo principal del proyecto es transmitir un mensaje positivo sobre la sociedad paraguaya.
“Queremos mostrar que sí se puede confiar en las personas y que sí se puede en Paraguay. Muchos dicen que no, pero nosotros queremos demostrar lo contrario”, expresó.
El emprendedor agregó que todo negocio implica riesgos, pero considera que la experiencia demuestra que la honestidad sigue siendo un valor presente en gran parte de la ciudadanía, razón por la cual espera seguir expandiendo este modelo de comercialización basado en la confianza.
