La oficina de la Dirección Nacional de Correos del Paraguay (Dinacopa), ubicada en pleno centro urbano de Puerto Antequera, ya había sido objeto de denuncias periodísticas en el año 2016 debido a sus precarias condiciones.
En aquella ocasión, el entonces director de la institución, Ángel Pintos, reconoció públicamente la situación y prometió impulsar mejoras. Sin embargo, casi diez años después, las condiciones del edificio no solo no mejoraron, sino que se agravaron
El inmueble, situado a pocos metros de la Municipalidad y a escasas cuadras del río Paraguay, posee un atractivo diseño arquitectónico que forma parte del patrimonio histórico de la comunidad.
Pese a su valor histórico y cultural, el edificio muestra un avanzado deterioro estructural que amenaza su conservación.
La construcción fue levantada durante la gestión del general de división Marcial Samaniego, oriundo de Puerto Antequera, cuando ocupaba el cargo de ministro de Obras Públicas y Comunicaciones entre 1962 y 1974.

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Instalaciones deterioradas
Las paredes presentan profundas grietas, partes de las murallas se desprenden, el techo muestra daños visibles y los sanitarios dejaron de funcionar hace años.
La oficina pública opera sin energía eléctrica, sin agua potable y sin equipamientos adecuados para la atención de los usuarios.
Además, el edificio no recibe mantenimiento significativo desde hace más de dos décadas, situación que acelera su deterioro.
Un solo funcionario mantiene vivo el servicio
A pesar de las precarias condiciones, la dependencia sigue funcionando gracias al esfuerzo de un único funcionario.
El trabajador cumple funciones dos días por semana en Puerto Antequera y el resto de la semana presta servicios en San Pedro de Ycuamandyyú, ubicada a unos 15 kilómetros.
Según explicó, mediante convenios con instituciones públicas continúan recibiendo y distribuyendo encomiendas nacionales e internacionales, utilizando incluso su propia motocicleta para realizar parte de las entregas.

La comunidad pierde la esperanza
Intentamos obtener la versión de las autoridades responsables de la institución, pero no fue posible lograr una respuesta.
Mientras tanto, en Puerto Antequera crece la sensación de abandono y la preocupación por el futuro de uno de los edificios públicos más emblemáticos de la ciudad.
Para muchos pobladores, la recuperación del histórico local parece cada vez más lejana, mientras el deterioro avanza y aumenta el riesgo de que la estructura termine colapsando definitivamente.

