El proyecto surgió mientras Ortiz desarrollaba un curso de auxiliar de cocina. “Pensé en los hijos de nuestros alumnos y quisimos brindarles un espacio diferente durante las vacaciones, donde puedan salir de la rutina, compartir con otros niños y aprender a cocinar de una manera divertida”, expresó.
La actividad se desarrolla con el apoyo del SNPP, que cedió sus instalaciones para las clases. El instructor explicó que su participación es voluntaria y que el único aporte solicitado a las familias fue de G. 10.000 por cada niño, monto destinado exclusivamente a la compra de insumos. “Aquí nadie obtiene un beneficio económico; ni el SNPP ni yo. Los únicos beneficiados son los chicos”, afirmó.
La convocatoria reunió a cerca de 30 participantes. En la primera jornada, los niños elaboraron la tradicional chipita y, en los próximos encuentros, prepararán distintas variedades de galletitas dulces, entre ellas de coco, chocolate y con dulce.

Ortiz señaló que la intención es continuar con las actividades de lo que resta estas vacaciones.
“Queremos que este sea un espacio donde los chicos puedan aprender, desarrollar su creatividad y compartir con otros niños. Al finalizar cada jornada también compartimos lo que elaboramos y, si sobra producción, cada uno puede llevar una parte a su casa para disfrutarla en familia”, concluyó.
