La ingeniera agrónoma Liz Noguera, quien desarrolla un emprendimiento de cultivo de frutillas en el barrio Daniel Escurra de Caacupé, destacó la importancia de fomentar las huertas familiares.
Señaló que producir alimentos en casa permite mejorar la alimentación, reducir gastos y, en muchos casos, generar ingresos mediante la comercialización de los excedentes.
Explicó que muchas personas desean iniciar una huerta, pero necesitan capacitación y asistencia técnica para obtener buenos resultados.
“En mi caso la pasión que tengo por la agronomía y el hecho de que mi familia siempre estuvo arraigada al agro me impulsaron a comenzar mi propio proyecto”, expresó.
Comentó que la buena respuesta de los clientes durante la primera temporada la motivó a ampliar la producción este año. Y actualmente cuentan con aproximadamente 5.000 plantas de la variedad Dover, una de las más cultivadas por su excelente calidad, su buen rendimiento y el sabor de sus frutos.

La productora de frutillas consideró fundamental que las autoridades implementen programas permanentes de apoyo a los pequeños emprendedores, con más acceso a insumos, asesoramiento y tecnologías que faciliten la producción.
En Altos también se pide apoyo
La realidad también se refleja en la comunidad de Acuña Figueroa, distrito de Altos, donde el productor Ángel Arenas cada año entre setiembre y octubre celebra su cosecha de sandías.
En la zona siempre se aplaude el resultado de meses de trabajo y la dedicación de numerosas familias agricultoras.
Arenas explicó que la producción del 2025 superó las expectativas y esperan que este año nuevamente sea igual.
No obstante, advirtió que el crecimiento del sector depende de un mayor respaldo estatal. Ademas agregó que la falta de caminos en condiciones, asistencia técnica, sistemas de riego y acceso a créditos limita bastante el desarrollo de quienes viven exclusivamente de la agricultura.

Lea más: Crédito Agrícola refuerza apoyo al campo con foco en mujeres y pequeños productores
La agricultura se sostiene gracias a las familias
Ambos productores coincidieron en que la agricultura familiar sigue sosteniéndose principalmente gracias al esfuerzo de las propias familias. Cuestionaron que la ayuda oficial sea escasa y, en muchos casos, llegue de forma tardía o insuficiente, obligando a los agricultores a asumir solos los elevados costos de producción y las pérdidas ocasionadas por las condiciones climáticas.
Sostuvieron que fortalecer la producción agrícola requiere políticas públicas sostenidas y no acciones aisladas. Consideran prioritario que las instituciones responsables acompañen de manera permanente al pequeño productor mediante capacitación, financiamiento, provisión de insumos e inversión en infraestructura rural.
Los agricultores remarcaron que apoyar al sector no solo beneficia a quienes trabajan la tierra, sino también a toda la población, ya que garantiza el abastecimiento de alimentos frescos y fortalece la economía de las comunidades rurales. Por ello, insistieron en que las autoridades otorguen mayor importancia a la agricultura familiar y respondan con acciones concretas a las necesidades del campo.
Lea más: Nuevo programa impulsa la producción de mipymes rurales
