Cada 24 de junio, la fiesta en honor a San Francisco Solano transforma a Minas en un lugar de encuentro de diversas generaciones de devotos. Mientras los mayores transmiten el significado de la tradición, los más jóvenes asumen el compromiso de preservarla, garantizando que esta expresión cultural continúe vigente como uno de los patrimonios más valiosos de Cordillera y de Paraguay.
La historia del Guaikuru Ñemonde tiene sus raíces en la época colonial y está estrechamente vinculada con la labor evangelizadora de San Francisco Solano, el misionero franciscano español que recorrió extensos territorios de Sudamérica llevando el mensaje cristiano, principalmente en Perú, donde cumplió su labor evangelizadora durante dos décadas.
El santo atraía a los aborígenes con el canto angelical y el sonido del violín, según las reseñas sobre su vida.
La tradición relata que, durante una de sus misiones, el santo logró apaciguar a un grupo de indígenas guaikurúes mediante la oración, la palabra y el sonido de su violín, con lo cual propició un encuentro pacífico.
Ese acontecimiento quedó grabado en la memoria colectiva de la comunidad y, con el paso de los años, dio origen al Guaikuru Ñemonde, una representación simbólica que recuerda el triunfo del diálogo, la fe y la reconciliación sobre la violencia.
La escenificación comienza con la aparición de los “guaikurúes”, personajes interpretados por promeseros del santo que lucen trajes elaborados de plumas de aves. La llegada de los devotos emplumados se inicia en la madrugada del 22 de julio.
El 24 de julio, entre sonidos guturales característicos de los kamba, danzan al son de armónicas, platillos y tambores de la bandita estable de los promeseros emplumados y hacen recorridos por las calles, recreando la presencia de los antiguos guerreros hasta llegar frente al templo, donde finalmente rinden homenaje a San Francisco Solano cada 24 de julio.
El ritual transmite un mensaje de paz y de conversión espiritual. Por ello, el acto central concluye con el reconocimiento de la figura del santo como símbolo de unidad y esperanza para la comunidad.

Historia que se mantiene vigente
El Guaikuru Ñemonde se mantuvo vigente gracias al compromiso de generaciones de pobladores de Emboscada que, año tras año, preparan con dedicación cada detalle de sus trajes, sus máscaras de tela o caretas. Familias enteras participan en la confección de los trajes, la elaboración de los accesorios y la organización de la celebración que trasciende lo religioso para convertirse en un importante acontecimiento cultural y turístico.
La multitudinaria concurrencia registrada el pasado 24 de julio volvió a confirmar el creciente interés que despierta esta tradición no solo en ciudadanos, sino también en extranjeros. Visitantes de diversos lugares llegaron a la pequeña capilla erigida en homenaje a San Francisco Solano en Minas para presenciar una ceremonia única en el país, que combina historia, identidad, religiosidad popular y un valioso legado cultural transmitido de padres a hijos.
El Guaikuru Ñemonde constituye un testimonio vivo de la historia de Emboscada. Es una tradición que ha resistido el paso del tiempo y que continúa fortaleciendo el sentido de pertenencia de la comunidad, al tiempo de proyectar al departamento de Cordillera como un destino donde la fe, la cultura y las costumbres ancestrales siguen plenamente vigentes.

