El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula Da Silva, había declarado recientemente que a Paraguay un buen día “se le ocurrió invadir Brasil” en el marco de la Guerra contra la Triple Alianza.
Lo expresado por el mandatario brasileño desató una serie de repercusiones a nivel país y este lunes, el Arzobispado de la Santísima Asunción emitió un pronunciamiento.
“Las recientes declaraciones del presidente de la República Federativa del Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, sobre la Guerra de la Triple Alianza han reavivado el debate sobre uno de los acontecimientos más dolorosos de la historia de nuestra región y han despertado una comprensible sensibilidad en el pueblo paraguayo”, manifiestan.
Además, apuntan que la situación pone de manifiesto que la memoria histórica “continúa siendo un patrimonio vivo de los pueblos”, especialmente cuando se refiere a acontecimientos que “marcaron profundamente su identidad y su destino”.
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Esto dice el Arzobispado sobre la guerra
Según recuenta el Arzobispado, la Guerra de la Triple Alianza “constituye una de las mayores tragedias de la historia de América del Sur” y reitera que sus consecuencias “alcanzaron a todos los pueblos involucrados”.
“Pero dejaron en el Paraguay heridas particularmente profundas que siguen formando parte de nuestra memoria nacional. Por ello, toda referencia a este episodio exige respeto, prudencia y un sincero compromiso con la verdad histórica, evitando simplificaciones que puedan oscurecer la complejidad de los acontecimientos o herir la sensibilidad de quienes conservan viva la memoria de aquel inmenso sufrimiento", instan.
De igual manera, el Arzobispado sostiene que “no pretende sustituir el trabajo de los historiadores ni la responsabilidad propia de la diplomacia”, sino, reiteran que su misión consiste “en anunciar el Evangelio de la reconciliación, iluminar la convivencia entre los pueblos y promover una cultura de la paz fundada en la verdad, la justicia y la fraternidad”.
“Una memoria reconciliada no supone olvidar el pasado ni disminuir el dolor de las víctimas; significa asumir la historia con honestidad, aprender de ella y procurar que nunca más la violencia sea el camino para resolver las diferencias entre las naciones", agregan.
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Diálogo entre ambos países
Otro punto que aseguran es que se “valora” que el caso sea abordado institucionalmente y mediante diálogo diplomático, algo que demuestra “la madurez de nuestros Estados y del respeto mutuo que debe caracterizar las relaciones internacionales”.
“El diálogo sincero y respetuoso siempre será el camino más fecundo para superar incomprensiones, fortalecer la confianza recíproca y preservar la amistad entre los pueblos”, subrayan.
En el comunicado completo también apuntan a “contemplar el horizonte que nuestras naciones han construido durante las últimas décadas”, esto incluso más allá del Mercosur.
“El futuro de América del Sur no puede edificarse sobre las heridas del pasado, sino sobre la cooperación, la solidaridad y el reconocimiento de una responsabilidad compartida por el bien común. En este sentido, el Mercosur representa mucho más que un espacio de integración económica y comercial. Constituye un proyecto de integración regional que busca consolidar la paz, el entendimiento y la cooperación entre los pueblos”, declaran.
Finalmente, declaran “que la memoria del pasado no nos aprisione en el resentimiento, sino que nos inspire a construir un futuro compartido” y por esto, que Nuestra Señora de Caacupé y Nuestra Señora Aparecida -patrona del Brasil- “acompañen este camino de reconciliación e integración, e intercedan por todos los pueblos de nuestra región para que, fieles al Evangelio de Jesucristo, seamos siempre artesanos de paz, constructores de puentes y testigos de esperanza”.
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