Una cachorra abandonada en las calles de Encarnación deambulaba por la costanera, como muchos otros animales en su situación. Tras la llegada de los buques Cañonero Paraguay y Patrullero Capitán Cabral, los tripulantes se toparon con el pequeño animalito.
La historia de Barlo, el gato tripulante, fue viral. Esta es una muestra del cariño que tienen a las mascotas en la tripulación.
El capitán de navío Livio Duarte describió que los marinos decidieron acercarle alimento y agua al pequeño can durante los días que estuvieron amarrados en Encarnación.

Muchos la habrán visto en el mismo lugar, pero nadie le dio esa atención que tuvo que venir desde lejos. Cada día esperaba con entusiasmo ese cariño, ese poco de comida, pero por sobre todo, atención.
Triste despedida
Llegó el día de partir de retorno. Las embarcaciones desamarraron y empezaron a zarpar rumbo a Asunción. Al alejarse, la pequeña perra intentó embarcarse desde la costanera, lo que fue detenido por otros miembros de las Fuerzas Armadas que estaban en tierra.
Mientras los buques se alejaban, ella quedó sola en el muelle, esperando un posible retorno. Siguió ahí a pesar de la llovizna, hasta que la imagen de esas estructuras metálicas se desvaneció en el horizonte.
Las imágenes de la cachorra lamentando la partida de los buques fueron enternecedoras y recorrieron las redes sociales.
El capitán Duarte, quien es comandante del Área Naval en Itapúa (ANI), solicitó al comandante de las Fuerzas Armadas permiso para adoptar a la perrita. Refirió que tuvo una respuesta positiva de la superioridad, por lo que iniciaron la búsqueda de la nueva miembro del ANI.
Rescate y nuevo comienzo
Tras conseguir el permiso, comenzaron a buscar a quien bautizaron como “Maruca”, para que se sume a la tripulación canina del Destacamento Naval de Mboika’e.

Al principio no la hallaron en la costanera; fue a través de posteos de amigos que la encontraron deambulando cerca de la catedral de Encarnación. Fue presentada a sus nuevos amigos caninos: Zeus, el pastor alemán; Rubia, que es de raza puro corazón; Floppy, que es mestiza de pitbull; y Maruco, el negro rescatado desde pequeñito.
El capitán manifestó que hoy llevaron a Maruca al veterinario, quien les confirmó que se trata de una cachorra de tan solo 10 meses.
La perrita estará en su nuevo hogar desde ahora, junto a los efectivos de las Fuerzas Armadas en el destacamento de Mboika’e, al costado de la playa del mismo nombre.
Adopción de animales
La historia de Maruca, con un final feliz, nos da pie para reflexionar sobre los otros cientos de canes que no corren con la misma suerte. En Encarnación existen alrededor de 10 organizaciones destinadas al rescate animal, todas que funcionan de manera solidaria.
La responsabilidad de la castración y el gesto de adoptar a los animales abandonados contribuirán a que esta clase de casos no se repitan. Los animales abandonados terminan en la mayoría de las veces muertos o enfermos, siendo un riesgo sanitario para todos.
