Corresponsabilidad Estatal-gremial, reclama obispo de Encarnación ante crisis sanitaria

Obispo de la Diócesis de Encarnación, Monseñor Francisco Javier Pistilli.
Obispo de la Diócesis de Encarnación, Monseñor Francisco Javier Pistilli.Sergio González

El obispo de Encarnación, Mons. Francisco Javier Pistilli, reflexionó sobre la crisis sanitaria en un Mensaje Pastoral. Puso en relieve la necesidad precedente de la salud y la corresponsabilidad entre el Estado y los gremios ante la medida de renuncias simultáneas.

El tercer Mensaje Pastoral elaborado en una serie que aborda “el bien común” y la necesidad de “un Paraguay Sano”, abordó desde la dialéctica la crisis de la salud. Las reflexiones son expuestas por el obispo de la Diócesis de Encarnación, monseñor Francisco Javier Pistilli.

Expone que “el Bien Común no se protege eligiendo un bando entre el médico y el Estado; se protege exigiéndoles a ambos, con el mismo rigor, que midan las consecuencias de sus actos sobre quien no está en la mesa de negociación, pero es quien más pierde cuando esa mesa fracasa”.

En el análisis ineludible de las responsabilidades de ambos sectores, concluye que “vale la pena que ambas partes examinen con honestidad si ese camino se recorrió por completo antes de llegar a la medida más costosa, la que hoy deja al niño que esperaba una cirugía sin quién se la haga, y a la familia que llega a un hospital con las puertas de la especialidad cerradas”.

El obispo, en ese sentido, arguye que es importante no caer en reducciones. Expone entonces que “el Estado es responsable por la causa —el incumplimiento sostenido que hizo insostenible la permanencia—; el gremio es responsable por la forma —la elección de una medida de máxima presión que traslada un costo inmediato a quien no participó de la disputa: el paciente. Ninguna de las dos responsabilidades cancela a la otra, y ninguna de las dos es excusa para no nombrar la otra”.

Priorizar al paciente

La reflexión del obispo pone en relieve una mirada que no es la hegemónica para tratar el tema de la crisis de salud. Más allá de los protagonistas, es el paciente quien sufre las consecuencias.

Pistilli propuso tres niveles para pensar este conflicto: dignidad, presupuesto y factor humano. Para la Iglesia, entonces, sin entrar en el debate de “importancia”, señala que la dignidad es la precedente. “La dignidad protegida por ley es el fundamento no negociable sobre el que se construye todo lo demás. Ese primer nivel no pertenece solo al médico. Pertenece, con la misma fuerza y en primer lugar, al paciente”, puntualiza.

Sobre eso también ahondó en que “decir que el Estado incumplió primero no es lo mismo que decir que el Estado es el único responsable del daño que hoy sufre el paciente sin cirujano pediátrico disponible. Esa responsabilidad tiene un origen —el Estado— y un vehículo —la decisión gremial de ejercer presión por esta vía, en este momento, con esta magnitud—. Ambos son eslabones reales de la misma cadena causal”.

Sobre la reflexión explica que “los medios también se juzgan, no solo los fines”. Pone entonces en la misma perspectiva la acción colectiva del gremio sobre la renuncia en simultáneo como estrategia de presión, decisión que trasciende los derechos individuales a la renuncia y al simple reclamo, sin evitar reconocer que la causa es legítima. Es decir, para la Iglesia, el fin no justifica los medios.

Propone entonces que las negociaciones pongan en relevancia la necesidad de mitigar impactos sobre el que no tiene voz ni voto en el conflicto.