Mientras la incertidumbre económica crecía tras la intervención de Ueno Bank por parte del Banco Central del Paraguay (BCP), la escena política sumó un nuevo episodio de hermetismo en torno al presidente de la República, Santiago Peña.
La calle empinada que conduce a la exclusiva mansión en San Bernardino del mandatario amaneció fuertemente custodiada y bloqueada por efectivos y patrulleros de la Policía Nacional, marcando el nivel de aislamiento en el que se mantiene el mandatario.
El dispositivo de seguridad desplegado durante la noche en los accesos a la residencia tenía como objetivo impedir cualquier acercamiento de los medios de comunicación o manifestantes.
El cerco policial en Cordillera simbolizó la distancia tomada por Peña respecto al impacto social provocado por el colapso de la entidad bancaria.
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El aislamiento en San Bernardino concluyó esta mañana con un despliegue aéreo con rumbo a la capital.
El helicóptero aterrizó en los jardines de Mburuvicha Róga, maniobra que evitó el trayecto terrestre y cualquier posibilidad de contacto directo con la prensa o con las concentraciones de ahorristas, en distintos puntos de la ciudad.
Con la vuelta del presidente Peña a Mburuvicha Róga, se espera que el Gobierno defina una postura oficial frente a las demandas de los ahorristas y el debate legislativo que se avecina.
El conflicto de intereses
El detonante de la crisis responde a la estrecha vinculación histórica y comercial del mandatario con Ueno Bank.
Antes del procedimiento de resolución dictado por el ente regulador debido a problemas de liquidez y deficiencias de capital, Peña había sido un férreo defensor del modelo de negocio de la entidad, de la cual llegó a poseer acciones a través de su grupo controlador.
