Cordillera se vio envuelto en la Guerra Grande tras la llegada de Los aliados en agosto 1.869, mes durante el cual se produjeron diferentes combates en ese departamento.
El padre Marciano Toledo cura párroco de la Diócesis de Caacupé, en comunicación con ABC Color, recordó el difícil momento que vivió la capital cordillerana durante aquel oscuro episodio de nuestra historia.
“Luego de la batalla de Piribebuy, las fuerzas aliadas, compuesta en su mayoría por brasileños entraron en la casa de la Virgen de Caacupé, se llevaron la corona de oro y plata”, contó el sacerdote.
Las tropas enemigas – relata el pa’í Toledo - ingresaron al templo el 12 de agosto de 1.869 y se llevaron prácticamente solo la valiosa corona arrebatada de la cabeza la imagen de la Virgen de los Milagros, que era de oro y plata.
“Doña Inocencia López de Barrios, la hermana del propio Mariscal Francisco Solano López fue quien dio en ofrenda la corona”, acotó.
A su paso por la ciudad, las tropas también quemaron una pequeña fábrica de municiones, además de causar destrozos en las viviendas de los civiles, como lo venían haciendo por todo el país.
“El mayordomo de la iglesia comunicó del saqueo a Mariscal López, que en ese momento estaba en el frente de batalla. Solo se llevaron la corona de la Virgen, no tocaron su imagen, ninguna otra imagen del templo”, expresó.
A casi 150 años de aquel episodio, el cura manifestó que la Virgencita pudo recuperar su esplendor una vez concluida la contienda bélica, como siempre gracias a sus devotos. “Enseguida cuando se notó el vacío procuraron una corona, digna de la Virgen. Ahora tiene una hermosa corona, anillos, rosarios, y la vestimenta que no le falta, posee todo”, concluyó el padre Toledo.
