Cacería ilegal de tejúes

FILADELFIA. Pese a que no existe actualmente ninguna resolución de la Seam que permita la cacería de tejúes, estos animales son comercializados en el mercado negro. Un grupo de jóvenes indígenas estuvo recientemente cazando tejúes.

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El martes pasado, después de avisos de pobladores, un grupo de 13 jóvenes indígenas fue encontrado por Thomas y Sabine Vinke, de Paraguay Salvaje, cazando tejúes en terrenos privados de la ciudad. Los indígenas, que ya habían cazado una buena cantidad de los lagartos, comentaron que cada sábado viene un macatero de Asunción para comprar las pieles. Se trata de un tráfico ilegal y es poco probable que los cueros estén dirigidos al mercado interno, porque en Paraguay no se venden productos que son fabricados de cuero de tejúes, por lo menos no en grandes cantidades, opinan los Vinke.

Indicaron que es más lógico que las pieles vayan al mercado negro para la exportación y “en este contexto, la dirección del tráfico a Asunción es muy interesante. Anteriormente había un contrabando de pieles a Argentina, en la región del río Pilcomayo, pero por la crisis económica y pérdida del valor del Peso argentino hizo que el tráfico hacia el vecino país sea menos interesante. Por eso, ahora las pieles son trasladadas del Chaco a Asunción, donde entran en el mercado internacional de cualquiera manera”, comentaron.

Señalaron que es época de apareamiento del teju pytã (Salvator rufescens) y se usa esta temporada para la cacería ilegal. “Desde nuestro punto de vista, es muy alarmante que este grupo de jóvenes colectó sobre todo tejúes juveniles, es decir tejúes pequeños que ya no llegaron a la madurez. Además, nos contestaron que es difícil encontrar grandes ejemplares, lo que es una fuerte señal que las poblaciones de los lagartos se encuentran en problemas graves”, dijeron.

Aseguraron que los pieles pequeñas también se pueden usar, por ejemplo para pulseras de relojes, y los jóvenes indígenas les comentaron que el macatero no es muy exigente e igualmente compra pieles pequeñas. El aparente contrabando de estas pieles del Pilcomayo a Asunción en realidad facilitaría los controles, porque hay solo una ruta del Chaco hacia la capital.

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Los Vinke señalaron que están en contra de legalizar la comercialización de las pieles, porque el país carece sobre todo de infraestructura para implementar el uso sostenible de los recursos naturales, que dependen completamente del cumplimiento de las regulaciones, como por ejemplo la definición de áreas de cacería y de áreas de conservación, de épocas de cacería y de veda, de cupos bien definidos y sostenibles, entre otras.

“Esto significa que el uso solamente es sostenible si se controla cada paso del tráfico. Realmente nuestra experiencia demuestra que el tráfico legal con animales y plantas silvestres o sus productos siempre aumenta el tráfico ilegal, porque ambos usan los mismos caminos. Se puede evitar este efecto solamente por estricta fiscalización”, afirmaron Thomas y Sabine Vinke.

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