Mario Marecos vota desde los 18 años. “Considero que es un derecho inalienable, particular y peculiar de mi persona. Creo que puedo hacer el cambio. Ese es el valor que le doy al sufragio que realizo, independientemente de todos los inconvenientes que puede haber tanto en las estructuras electorales como aquellas en general del Estado”.
Mario tiene una discapacidad física con un 96% de limitación. “Soy cuadripléjico. Solamente muevo la cabeza, tengo verba e intelectualidad”, resalta.
CON ASISTENTE
Para votar necesitó un asistente, rol que desempeñó su hermano espiritual, Samuel Aguilera. “La ley y los convenios internacionales establecen que si la persona tiene un alto grado de limitaciones y de funcionalidad, puede ser asistida por alguien de confianza. Si hay un buen sistema de concienciación, educación sobre el tema de discapacidad, el propio ayudante se encarga de acercarse a la persona con discapacidad (PcD), y espera hasta último momento que le dé las indicaciones pertinentes. En ningún momento el asistente hace por manos propias un movimiento. El hermano mío me puso la boleta enfrente, ni siquiera balbuceó, esperó mi indicación, para luego hacer el trabajo que yo le ordené”.
AUTONOMÍA FUNCIONAL
Detalla que “en un país accesible, desarrollado y de primer mundo, una persona como yo puede votar autónomamente, con muchos criterios tecnológicos, una mesa automática, o incluso con la vista, mirando el número que elegido.
Nosotros estamos en desarrollo aún. Lo ideal, no solo en lo electoral, para una PcD, siempre es tener al máximo posible una autonomía funcional, en donde lo que decide y siente se haga realidad, no precisamente a través de otros apoyos externos”.
ESTRATEGIA
Mario siempre vota en el colegio Roberto L. Petit. “Vengo aproximadamente desde dos kilómetros, en silla de ruedas, con ayuda de Samuel. Vivo más o menos cerca, y en realidad es una cuestión particular y de estrategia mía no mudar mi lugar de votación, un poco tratando de llamar la atención a las autoridades para que tanto el Ministerio de Educación y el Tribunal Superior de Justicia Electoral (TSJE) adecúen la situación. No es entendible que dos estamentos del Estado no puedan coordinar que las PcD tengan acceso a votar, sabiendo que siempre vienen a hacerlo. Es casi increíble considerar que una PcD siga teniendo inconvenientes. Me mantengo por eso así, a fin de que haya un cambio estructural”.
En cuanto a su silla de ruedas, explica Mario que no es plegable. “Por eso no puede alzarse a un automóvil común. Mucho menos podría movilizarme en colectivo. Eso no impide mi convicción acerca de que el voto es fundamental y esencial para cada individuo, por eso participo, sabiendo inclusive podría llover; hubo días de elecciones con lluvias en años anteriores, y aún así he participado”.
MONITOREO DE ACCESIBILIDAD
Mario igualmente realizó un monitoreo acerca de cómo se cumplió la accesibilidad para las PcD en algunos sitios de votación. “Hemos trabajado con el TSJE acerca de los criterios de accesibilidad y de inclusión de la temática discapacidad para esta ocasión. Es la primera vez que se pauta a nivel nacional. La realidad ha cambiado mucho. Hice una comparación. Por ejemplo en este colegio encontré un delegado que me acompañó; tuve el inconveniente de que en la página web mi número de mesa era 17, y al final resultó que era totalmente otra mesa; el delegado facilitó que yo llegara a mi mesa para votar. De lo contrario iba a esperar más de una hora”.
BARRERAS
En el Colegio Roberto L. Petit, para acceder a las mesas, se debía subir una grada relativamente alta, barrera edilicia que dificultó el acceso de Mario en silla de ruedas, a pesar de ser asistido por su hermano espiritual. “El desarrollo es un conjunto país, una estructura que depende del Estado. Y bueno. Cuando nosotros trabajábamos con el Tribunal sobre discapacidad, nos habían dicho que lamentablemente la parte física edilicia de los locales de votación no se podía intervenir porque al depender del Ministerio de Educación”.
BAJAR LAS MESAS, PONER SOMBRILLAS
Recordó Mario que el TSJE no tiene una planilla o datos de cuántas PcD votan. “Nosotros hemos hecho una campaña publicitaria referente a ello; consideramos que iban a venir muchas PcD, por tanto tenían que tomarse las medidas adecuadas. Creo que movilizar una mesa no es complicado. Se alquila una sombrilla, como ocurre cuando habrá un evento, y se bajan las mesas a otro lugar. Esas cuestiones estructurales y edilicias lamentablemente no se han podido adecuar, como debería ser, pero sí creo que en la atención, dinamismo para la votación, en mi caso, he notado la diferencia. En años anteriores acudía, no había lugar, no se conocía mi mesa, averiguaba, no me daban el paso o la prioridad por ser PcD. Esas cuestiones de funcionalidad en los criterios cambiaron. Esperamos que en todo el país haya sido así”.
EL VOTO DE TODOS VALE
Remarcó el entrevistado: “Mi voto vale. El voto de todos vale, y por sobre todo creo que esto es una manera de demostrar a las autoridades, a los candidatos, que el poder tenemos nosotros, los ciudadanos; que el cambio, el sueño, el deseo de progreso está en nosotros, no en ellos. Ellos hoy se convierten en nuestros empleados. Por lo tanto deben saber perfectamente que así como los hemos elegido, en la próxima dejaremos de elegirlos. Eso es lo que quiero subrayar”.
PARTICIPACIÓN DE PERSONAS CON DISCAPACIDAD
Es aún desconocida la cantidad de PcD en el país, y si han tenido una amplia participación durante estas elecciones. “No tenemos un dato concreto. Eso tiene un origen muy antiguo de invisibilización. Sí mediante la campaña conjunta realizada, creció la expectativa de las PcD, y la voluntad volvió a crecer, en comparación con años anteriores. No quiero hacer de presumido, pero te diría que dentro de la publicidad y la campaña que hemos hecho con el Tribunal y las organizaciones civiles, eso ha permitido que la propia ciudadanía salga a votar. ‘Si ellos pueden votar, por qué nosotros no’. El pensamiento parece ser: ‘debo votar, de mí depende. De mí depende el cambio, lo que vendrá después’.
SOBRE EL ASFALTO
Mario, por ser domingo, hoy se despertó a las 8:00. “Entre prepararme, tomar un desayuno, salí de mi casa aproximadamente a las 9:20 con mi hermano Samuel. Acudimos al colegio Roberto L. Petit tranquilos, sabiendo que el trayecto es complicado, porque tampoco hay accesibilidad. Vinimos sobre el asfalto. Quizás el asfalto es más inseguro; un automóvil puede causarte algún daño, pero desde el hecho de la accesibilidad y la comodidad de quien va en silla de ruedas, más quien lo traslada, es mejor el asfaltado, porque las veredas asuncenas en un 99% lamentablemente no tienen condiciones, pese a la existencia de una ordenanza municipal. Tenemos que seguir viviendo en esta inaccesibilidad. De todos modos hoy es un día feliz, y puedo decir que yo tengo el poder. Y ese poder nadie me lo va a sacar. Es mi modo de concienciar a las autoridades que este pueblo ya no es ignorante. Sabe lo que quiere, y busca una prosperidad, un bien común, el desarrollo, el progreso. Les puedo asegurar que los poderes políticos y gubernamentales ya no se van a quedar tranquilos”.
RELACIONISTA PÚBLICO
Mario trabaja en el Club Internacional de Tenis. “Con eso me gano el sustento de cada mes, y me agencio. Trato de estirar mi sueldo, porque para una PcD vivir con un sueldo mínimo no es Fácil. Soy relacionista público, encargado de telemarketing desde hace cuatro años. También soy activista social, reivindicando los derechos de las PcD. Esa es la gracia que me da la empresa. Así puedo defender los derechos de mis amigos, compañeros, y hasta familiares con discapacidad, que necesitan, y cuyas voces no siempre son escuchadas”.
PRESIONAR, EXIGIR, CONTROLAR
A partir de hoy, Mario indica que toda la ciudadanía tiene una gran misión: “Presionar al presidente electo, exigir lo que pretendemos, y controlar. No debemos olvidar que luego de estas elecciones, ante el candidato ganador, debemos unirnos todos, y saber que somos dignos y soberanos representantes de la raza guaraní”.
