Felicita, la niña de las mandarinas

Tenía solo 11 años cuando fue brutalmente violada y luego asesinada; encontraron su cuerpo al costado del cerro Yaguarón. Se llamaba Felicita Estigarribia y era vendedora de mandarinas. Hoy se cumplen 14 años del horrendo crimen que sigue impune.

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Llegué con muchísima hambre a casa después de la escuela. Ese día aprendí muchas cosas nuevas, quería contarle todo a mi mamá pero no tenía tiempo. Después de almorzar junté las mandarinas en mi canasta y empecé mi recorrido. Caminé muchísimo y ofrecí casa por casa, como siempre, pero no era mi día de suerte, no vendía casi nada.

No quería llegar a casa con las manos vacías. Necesitábamos la plata. Encima para el día siguiente mis mandarinas ya se iban a pudrir todas y si volvía con algunas sin vender, que mucho me iban a retar. Tenía que venderlas todas. Por más que ya se estaba haciendo tarde, cada vez más tarde, seguí aplaudiendo y ofreciendo, casa por casa.

Nadie sabe realmente cómo llegué hasta el cerro Yaguarón. Y yo ya no puedo contarles nada. No entendía que pasaba, él encima mío. Me dolía mucho, todo el cuerpo, sobre todo ahí abajo. Lloraba y le pedía que pare, pero me tapaba la boca, no podía gritar. Luego sentí sus manos rodeando mi cuello fuertemente, hasta que todo se volvió negro.

Ya no podré ayudar a mi mamá ni cuidar a mis hermanitos, ya no podré ir a la escuela, ni aprender cosas nuevas. Solo tenía 11 años cuando eso pasó y hoy, 31 de mayo, se cumplen 14 años desde que me encontraron al costado del cerro Yaguarón. Mi nombre era Felicita Estigarribia y en junio iba a cumplir 26 años, si estuviera viva.

 

Conocida como “La niña de las Mandarinas”, Felicita Estigarribia se convirtió en una de las víctimas más trágicas de la violencia sexual infantil. En 2004 cursaba el primer grado en la Escuela Básica Nº 5.355 María Auxiliadora, del barrio Santa Librada de Yaguarón.

Vivía en situación de pobreza extrema y tenía tres hermanos menores en ese entonces. Según los vecinos, vivió mucho tiempo con una de sus abuelas y aproximadamente un año antes del crimen volvió con su madre. Con 11 años, se dedicaba a vender frutas casa por casa, con su canasta en mano. En la época en que ocurrió el crimen vendía mandarinas que recolectaban en el vecindario.

 

Ese 31 de mayo de 2004, la niña de solo 11 años, fue a la escuela por la mañana y al mediodía cargó su canasta con las mandarinas y salió a recorrer las calles de la ciudad para ofrecerlas. Según las investigaciones, aparentemente se quedó hasta altas horas de la noche en el microcentro de la ciudad para poder terminar con la venta, ya que los vecinos decían que sus padres no aceptaban que ella regrese con sobras de mercadería.

El cuerpo sin vida de la niña fue encontrado a las 08:00, en la vera del Cerro Yaguarón. Aunque algunos vecinos de esa zona afirmaron que la noche anterior escucharon "ruidos extraños" en el lugar, nadie se animó a verificar qué estaba pasando, señalan las publicaciones realizadas en la prensa.

Mediante la autopsia se determinó que la niña fue violentada sexualmente por el conducto vaginal y anal. El entonces forense de la fiscalía de Paraguarí Dr. César Brítez había manifestado que la criminal acción puede presumirse en una "obra de los drogadictos", que aparentemente abundaban por la zona.

Aparte de las brutales lesiones sexuales de las que fue víctima la menor, se determinó como su causa de muerte una "asfixia por sofocación". Es decir, Felicita fue violada y luego estrangulada.

 

El fiscal Darío Villagra, quien tiene a su cargo el caso, señaló que algunos vecinos aseguraron haber visto a Freddy Antonio Florenciano Brítez ir con una carreta tirada a caballos camino al cerro Yaguarón en horas de la noche con una niña y, cuando regresó, ya iba solo. No se saben mayores detalles ya que el hombre huyó luego de esa noche y nunca fue encontrado.

Ahora tendría 36 años y la única foto que se poseé de él es de cuando tenía aproximadamente 16 años y retiró su última cédula identidad. El fiscal manifestó que se presume que el hombre viviría escondiéndose en los asentamientos precarios, aunque nunca se obtuvo pista alguna sobre su paradero. “Cada año reiteramos la orden de captura a todas las unidades policiales, pero nunca fue encontrado”, detalló Villagra.

En ese entonces también fueron detenidos dos hombres más, en carácter de sospechosos, pero según el fiscal fueron liberados y sobreseídos porque no se contaba con pruebas concretas para inculpar a ninguno de ellos. Florenciano Brítez posee orden de captura nacional e internacional.

En recordación del crimen de Felicita, cada 31 de mayo se recuerda el Día Nacional de lucha contra el abuso y la explotación sexual de niñas, niños y adolescentes. El ministro de la Secretaría de la Niñez, Ricardo González destacó que las cifras actuales son muy alarmantes.

La mayoría de las víctimas son adolescentes femeninas de entre 14 y 17 años de edad (392 víctimas). Ese grupo etario es seguido por las niñas de entre 3 y 13 años, con 392 víctimas en todo el año. En cuanto al grupo masculino, la mayoría de los menores que son víctimas de abuso son niños de 0 a 8 años, con 93 menores.

En conclusión, la mayor cantidad de víctimas de abuso infantil son niñas y adolescentes. El departamento Central es el que posee mayor cantidad de denuncias, con 437 en total. El Ministro González destacó que los números van subiendo año tras año puesto que la ciudadanía va perdiendo el miedo a reportar estos hechos.

“Lo que llama la atención es que casi siempre se da dentro del entorno del niño”, destacó González. En ese sentido, la mayoría de los agresores son padrastros de la víctimas, seguidos por los padres biológicos, vecinos, tíos y parejas sentimentales, respectivamente. También se han hecho denuncias en contra de abuelos, novios, primos y hasta madres biológicas.

La Secretaría de la Niñez atiende las denuncias que son realizadas a través de Fono Ayuda, y realiza toda la contención necesaria para las víctimas. El ministro detalló que lo principal es separarlas de su entorno y trasladarlas a ambientes seguros. Primeramente se busca algún familiar que pueda acoger a los menores al menos mientras dure el proceso judicial y, si no se logra eso, pasan a hogares de acogida. “Ambas medidas son temporales y transitorias”, aclaró.

La pobreza extrema y el hacinamiento en los asentamientos son dos factores muy influyentes en los casos de abuso infantil. La mayoría de las víctimas, al igual que Felicita, pertenecen a esa sector tan vulnerable de la sociedad.

Finalmente, el ministro instó a la ciudadanía a realizar las denuncias en caso de que sean testigos de cualquier tipo de violencia contra los menores y ante la más mínima sospecha. “Debemos romper ese círculo de violencia que afecta a nuestros niños”.

Los que conozcan casos de violencia infantil deben acudir hasta la comisaría más cercana, la Secretaría de la Niñéz, la Fiscalía o la Codeni de su comunidad. El contacto de Fono Ayuda es el 147.

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