La tradición del Kurusu Jegua

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ÑEMBY. El 3 de mayo se recuerda el día de la cruz, símbolo importante para los cristianos, porque en ella murió Jesús para salvar al mundo del pecado. Esta fecha es festejada con el pintoresco Kurusu Jegua; varias capillas cumplieron con este rito.

En Ñemby se realizó en la capilla San Blas y la fiesta fue acompañada por los estacioneros; en San Antonio, en la capilla San Jorge y otro en el barrio María Auxiliadora.

Esta fecha importante para la feligresía católica es recordada con hermosear la cruz con chipas y rosarios de maní, que luego de las celebraciones se reparten en señal de solidaridad.

En la capilla San Blas de esta ciudad los vecinos se reunieron para festejar el día de la cruz y prepararon más de 300 chipas para adornar el kurusú y que luego es arrancada por los feligreses del lugar.

Emilio Fernández, maestro del grupo de estacioneros, comentó que se trata de una tradición de casi 50 años y que la misma iniciaron sus familiares y que hasta hoy día se mantiene viva, gracias a la gran devoción a la santa cruz.

Dijo que la celebración a la santa cruz es acompañada por los estacioneros, que integran unas 15 personas, en su gran mayoría mayores de edad e instó a que se sumen los jóvenes para que no termine.

“El grupo de estacioneros se fundó en 1957 y la mayoría de los integrantes ya somos mayores y solo unos cuatro son jóvenes y precisamos más de este sector para que no desaparezca, porque es una tradición que dejaron nuestros antepasados”, explicó Fernández.

Además de Emilio integran el grupo sus dos hermanos, Mario y Eulalio. El tradicional festejó se realizó en la capilla San Blas, cuya imagen fue donada por sus padres.

En la capilla San Jorge de San Antonio también se realizó el festejo y para el efecto se utilizaron 300 chipas y unos cien rosarios hechos de maní. Tras la misa realizada a las 19:00 se procedió a repartir entre los presentes.

Los organizadores comentaron que desde los años 60 se mantiene este rito y esperan que se mantenga por muchas generaciones más. Una importante cantidad de niños participaron del evento.

En el barrio María Auxiliadora de esta ciudad, la familia de Digno García es la que mantiene viva esta tradición hace varias décadas y en el mismo predio de la casa levantó un oratorio a la santísima cruz, a quien atribuye varios milagros.

La cruz fue cubierta con hojas ramas de laurel y adornada con chipas y rosario de maní y también el grupo de estacioneros acompañaron el acto.