Mediante el estudio se pudo constatar también la disminución de las cianobacterias, y a la vez el aumento, de especies de fitoplancton benéficos, indicando que el ecosistema se está recuperando poco a poco.
El año pasado en la misma fecha, en el lago se encontraban muy pocos insectos acuáticos, estaba dominado por apenas siete especies y la casi total ausencia de libélulas fue muy alarmante porque indicaba que el ecosistema estaba gravemente dañado.
“El pequeño mejoramiento de éste año se evidencia por la presencia de más diversidad de chinches acuáticos (Hemiptera); con todo, aún están faltando más de estas mismas especies, las Coleoptera acuáticos, las libélulas y otros insectos, para que la ecología del lago esté sana otra vez”, señala parte del informe de la Seam.
Otro punto llamativo del resultado del análisis, es la aparición masiva de unas “mosquitas” en la zona de Areguá, que aunque no pican, molestan de sobremanera. Estos insectos, que son pequeñas moscas verdes de la familia Chironomidae (Diptera), crían las larvas en el agua, donde constituye una de las partes más importantes en la cadena de alimentación de los peces (que en este momento hay pocos).
Se trata de una sola especie, aparentemente partenogénica porque no hay machos presentes. Al parecer la excesiva fumigación anterior, fue más dañina para el principal enemigo natural de estas mosquitas, las libélulas, que para las propias Chironomidae.
Otra consecuencia indirecta de la invasión de estos insectos en la playa podría ser la liberación hace pocos meses del H2O2, matando ciertas especies acuáticas más rápidamente que otras, provocando una rotura de la cadena alimenticia, y creando así, un desequilibrio que pudo ser aprovechado por especies oportunistas.
Así también, fueron encontrados abundantes Sanguijuelas en las playas de Areguá e Ypacaraí, y estos aparentemente se alimentan de huevos de ranas y huevos de peces e insectos acuáticos, y oportunamente chupan la sangre de las personas cuando se encuentran con éstos. Es muy probable que el aumento de las sanguijuelas pudiera ser una consecuencia directa de haber destruido el ecosistema cuando pusieron el H2O2 para matar las cianobacterias.
otros aspectos señalados por el recporta indican de que se detectó por lo menos 4 o 5 especies de sanguijuelas en el lago y ha de haber un total de por lo menos unos 20 o más, pero por el momento (2012 y 2013) una sola especie está siendo problemática. Las sanguijuelas no tienen ningún enemigo natural en particular, pero todo el conjunto de predadores naturales, está haciendo su parte para controlar las sanguijuelas, como por ejemplo las libélulas, otros insectos acuáticos, ácaros acuáticos, peces, tortugas, patos y otras aves acuáticas, entre otros que también cumplen este rol benéfico.
Tras el proceso de chequeo, la comitiva de la Seam recomendó primeramente la no intervención; y posteriormente el saneamiento eventual de todo el ecosistema del lago.
Cuándo las tortugas y los patos vuelvan a recuperar su nivel poblacional como estaban anteriormente, recién ahí se podrá inferir que el lago está totalmente sano.
La comitiva de la Seam encargada del estudio estuvo encabezada por John A. Kochalka del Departamento de Invertebrados, Microbiologia y Paleontologia de la estatal.
