La cronología tras testimonios

Salen a la luz más datos sobre la última vez que vieron con vida a los miembros de la familia de Dalma Rojas, cuyos cuerpos fueron enterrados en su propia casa. Todo apunta a que la última víctima fue Julio Rojas, padre de Dalma. Esta es la cronología.

El hallazgo de los cuerpos de Dalma Rojas, sus dos hijos y sus padres -Elba Rodas y Julio Rojas, se produjo en la tarde del pasado lunes 8 de octubre, tras la denuncia de vecinos sobre el mal olor que expedía la vivienda de la familia, ubicada sobre la calle Oliva, casi Montevideo, microcentro de Asunción.

A las 17:00 aproximadamente fue encontrado el primer cuerpo que correspondía a Julio Rojas, enterrado al pie de la puerta de la vivienda que da a la calle Oliva, cubierto con cal, cemento, ropas y hojas de papel.

Más tarde, pasadas las 18:30, la Policía informaba del hallazgo de otros tres cuerpos enterrados en el baño ubicado detrás de la casa. Como ya tenían la información de que se trataba de los miembros de una familia, procedieron a buscar otro cuerpo, el de un niño. Fue así que, poco después de las 20:00, hallaron el último cadáver en una fosa en el patio trasero que funcionaba de estacionamiento. Todos los cuerpos fueron rociados con cal para acelerar el proceso de descomposición.

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Desde ese momento comenzó la búsqueda de los presuntos autores del asesinato múltiple, lográndose la detención de los hermanos Araceli (23) y Marcelo Sosa (21), Alba Armoa (18) y Bruno Marabel (19), esposo de Dalma y posteriormente autor confeso del asesinato.

En una declaración no oficial dada a la Policía, Bruno dijo que la masacre ocurrió entre la noche del lunes 1 de octubre y madrugada del martes 2, y que actuó solo.

Las fechas en que se dieron los asesinatos, según Bruno, empezaron a confrontar con las declaraciones de los demás imputados, además de aquellos cercanos a la familia y de los propios vecinos. A continuación, las fechas en que se vio por última vez a las personas hoy fallecidas.

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Según los datos manejados por los investigadores, el viernes 28 de setiembre pasado fue el último día en que los hijos de Dalma fueron a la escuela. Dejaron de asistir toda la siguiente semana.

El entrenador de kick boxing de Dalma contó que la última vez que la vio con vida fue el viernes 28 de setiembre, pues había ido al gimnasio como era costumbre. En contacto con ABC TV, el entrenador dijo que Dalma ya no apareció por el lugar ni contestó los mensajes de WhatsApp desde el 29 de setiembre.

En la declaración dada por Araceli ante los medios, contó que tanto ella como Bruno y Alba eran compañeros de trabajo en un local gastronómico ubicado sobre la calle Palma, y que tenían planificada una fiesta por Día de la Juventud entre todos los compañeros el sábado 29 en la hoy conocida como “la casa del horror”, y que Bruno aseguraba era su casa, sin embargo el mismo  Bruno canceló la reunión abruptamente y pidió que se postergue por ocho días, hasta el 6 de octubre.

Julio Rojas, padre de Dalma, aparece en un video de circuito cerrado del kiosko ubicado en las inmediaciones de su casa, donde ingresa y pide recarga de saldo. Al local llegó exactamente el martes 2 de octubre a las 10:08.

El local era visitado a menudo por la familia de Dalma para hacer compras varias, como leche, pan, y otros productos para la casa.

Siguiendo con el relato de Araceli, ella salió de su trabajo y fue con Alba Armoa el miércoles 3 de octubre hasta la casa de Bruno para almorzar. Notaron que la alfombra ya no estaba en su lugar y tras terminar de comer, Bruno empezó a baldear la casa, utilizando soda cáustica.

“Primero almorzamos, y luego empezó a derramar agua. El piso estaba negro. Más me sorprende que estuvo lavando con soda cáustica, incluso nos pidió a Alba y a mi ayuda. -Ayúdenme, que la fiesta ya es el sábado- nos dijo”, haciendo referencia a la fiesta que se había postergado del sábado 29 al 6 de octubre.

Bruno llegó al kiosko donde había estado Julio dos días atrás, de acuerdo con los datos recogidos por ABC Tv. Ese día los dueños del local le preguntaron al joven qué había pasado de Dalma, de su madre y los dos niños, pues ya no los veían. La respuesta que recibieron es que se habían ido a Argentina.

Bruno Marabel, presunto asesino confeso.

En la declaración dada ayer por Araceli, la misma cuenta que conoció por primera vez a Julio Rojas el viernes 5 de octubre y que no sabía que era el papá de Dalma. Relató que Bruno y ella encontraron al hombre sentado en el sofá de la sala y que Bruno se sorprendió al ver a Rojas.

“Primeramente me confesó (Bruno) que actuó así porque pensó que se entró en la casa. Me comentó que su familia estaba teniendo problemas de ese señor”, dijo. Añadió que cuando hablaron Bruno Marabel y Julio Rojas, se enteró que existían otros miembros de su familia.

Añadió que Rojas le pidió que revise su teléfono porque tenía problemas de señal y no podía contactar desde hace varios días con su familia.

En una declaración dada por Araceli a su abogado, contó que en este episodio Bruno le había contado a Rojas que el resto de la familia se había ido a Argentina de manera apresurada y que el señor quedó “descolocado” con la información, que incluso le reclamó que la llave de Dalma estaba tirada en el patio de la vivienda.

En la noche del sábado 6 de octubre, fecha pactada para la fiesta del Día de la Juventud, Araceli invitó a su hermano Marcelo para ir a la casa de Bruno. Esa noche estuvieron además Alba Armoa, una joven llamada Luz y un menor de edad, hermano de Luz. La idea era hacer una fiesta con karaoke.

Contaron que por celos de una de las jóvenes la reunión no se extendió mucho y se retiraron.

Tanto Alba como Araceli habían coincidido en que la casa estaba desordenada esa noche y que Bruno rociaba desodorante de ambiente a cada instante preguntando si no olían nada. No vieron escena alguna de un crimen y tampoco salieron de la sala para ir a la parte trasera de la casa.

Dos días después de esa reunión, los cuerpos de la familia de Dalma fueron encontrados sepultados. El último en ser visto con vida, según los relatos hasta el momento, fue Julio Rojas, que, según los investigadores, fue el último en ser asesinado.

Frente a la "casa del horror", tras conocerse el macabro hecho, varias personas se acercan a elevar sus oraciones a la puerta de la vivienda.

 

 

 

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