La banca paraguaya inició el 2026 con una mejora moderada en resultados, pero con un volumen de negocio que sigue creciendo a buen ritmo. En febrero, el sistema acumuló utilidades por el equivalente a US$ 134 millones, frente a los US$ 129 millones registrados en el mismo mes del año anterior. La variación interanual fue de 4,2% en guaraníes, y expresada en dólares con un tipo de cambio promedio de febrero en G. 6.526.
Ese avance se dio sobre una estructura todavía holgada. El patrimonio neto del sistema se ubicó en torno a US$ 5.260 millones, mientras los depósitos alcanzaron aproximadamente US$ 28.060 millones y la cartera total de créditos rondó los US$ 28.242 millones. La lectura conjunta de esas variables muestra una banca que no solo ganó más, sino que siguió ampliando su base de fondeo y su volumen de intermediación.

Los datos del Banco Central del Paraguay (BCP) refuerzan esa idea. En su informe de febrero, la autoridad monetaria indicó que el saldo de los créditos del sector bancario y financiero al sector privado creció 15,47% interanual, mientras que los depósitos del sector privado aumentaron 15,98%. En términos prácticos, se observa que el negocio sigue por un camino de expansión bastante equilibrado sobre ambos indicadores financieros, entre captación de recursos y colocación de créditos.
Un sistema que crece más allá de la utilidad
Es importante señalar que el indicador de ganancias, por sí solo, no alcanza para describir el momento del sistema. La mejora de 4,2% en utilidades luce más ajustada cuando se la compara con el ritmo de expansión de la cartera y de los depósitos. Esa diferencia sugiere que la banca abrió el año con mayor volumen, aunque sin un salto equivalente en el resultado final. En sí no es una mala señal, más bien indica que el arranque de 2026 estuvo apoyado en crecimiento operativo, no solo en una mejora contable.
Asimismo, el resto de los indicadores ayuda a comprender esa lectura. A febrero, el BCP reportó una liquidez de 30,30%, una solvencia de 18,23%, una morosidad de 2,49% y una rentabilidad de 17,39% para bancos y financieras. El panorama sigue siendo saludable en medio de una coyuntura socioeconómica nacional que no acompaña del todo. La liquidez permanece en niveles cómodos, la solvencia conserva margen y la morosidad continúa contenida.
Top 3 de mayores utilidades
En el ranking de utilidades bancarias al cierre de febrero, el primer lugar fue para Banco Continental, con alrededor de US$ 35 millones. El segundo puesto correspondió a Itaú Paraguay, con unos US$ 32 millones, y el tercer escalón quedó para Banco GNB Paraguay, con cerca de US$ 12 millones.
La distancia entre Continental e Itaú respecto del resto del sistema vuelve a dejar en evidencia el peso que todavía tienen los grandes jugadores en la generación de resultados. No se trata solo de eficiencia bancaria, también inciden la escala de la cartera, la profundidad de depósitos, la base de clientes, el tamaño patrimonial, la capacidad de absorber costos fijos sobre un volumen mayor de operaciones, y en el caso de Continental, la absorción de Banco Río que le permitió consolidarse como la entidad líder del sistema.
Detrás de ese trío aparece un bloque de entidades con ganancias positivas, aunque en una franja más baja. Allí se ubican bancos como el Nacional de Fomento, Familiar y Sudameris, entre otros. La fotografía, en todo caso, ratifica una característica ya conocida del mercado paraguayo: la rentabilidad se observa en casi todo el sistema, pero el liderazgo en utilidades sigue concentrado en pocos nombres.

Depósitos y cartera, la base de la expansión
Por otra parte, el pantallazo muestra que hubo expansión del fondeo y expansión del crédito, una combinación que suele ser más consistente que un crecimiento apoyado en una sola palanca.
En esa lógica encaja la mirada de César Vargas, gerente general del Banco Nacional de Fomento. Al describir la dinámica del negocio bancario, sostuvo que el crecimiento de los depósitos es fundamental porque permite sostener la expansión de la cartera. “Tenemos un buen crecimiento de depósitos que apalancan eso, porque es fundamental; ese es el combustible que tenemos que tener asegurado”, señaló.
Vargas añadió otro concepto práctico para leer el sistema con más profundidad. En segmentos de mayor complejidad, dijo, se requiere “un adecuado nivel de previsiones” para mitigar riesgos y seguir expandiendo la asistencia crediticia. Es decir, en el sistema bancario, una cartera que crece no necesariamente implica una cartera sana. La calidad de esa expansión depende de cómo cada entidad administra riesgo, cobertura y capacidad de absorción.
Escala, fondeo y calidad
Con utilidades en alza, balances amplios y una dinámica favorable en depósitos y crédito, la banca paraguaya arrancó 2026 con una base sólida. La mejora de resultados es gradual, pero el volumen del negocio sigue mostrando tracción. Allí está, probablemente, la señal más relevante del primer bimestre.
Fichas de resumen en febrero de los 16 bancos en Paraguay:
















