Desafíos del sector exportador de Paraguay ante la crisis en Oriente Medio

Al evaluar los efectos del actual conflicto es conveniente desagregar el análisis en dos planos: el impacto directo sobre la relación comercial bilateral con cada uno de los actores, y los efectos de corte estructural y global sobre la economía paraguaya.
Al evaluar los efectos del actual conflicto es conveniente desagregar el análisis en dos planos: el impacto directo sobre la relación comercial bilateral con cada uno de los actores, y los efectos de corte estructural y global sobre la economía paraguaya.

La escalada en Oriente Medio expone las fragilidades estructurales del modelo exportador paraguayo, desde la alta concentración de mercados y productos hasta su dependencia de combustibles, fertilizantes y logística internacional. Aunque el impacto comercial directo todavía luce acotado, la presión sobre costos, inflación y competitividad ya instala un riesgo que trasciende al agro y alcanza a toda la economía.

Reflexiones previas

El modelo productivo paraguayo está basado en la producción y exportación de cereales, especialmente soja, y de carne bovina. Solo la exportación de soja en grano y transformada (aceite, harina…) supone entre el 40% y el 50% del total de la exportación, dependiendo de las lluvias y de su precio internacional. En el caso de la carne bovina, esta representa entre el 13% y el 14% del total de las ventas internacionales del país.

Estos datos muestran una de las principales amenazas de la matriz exportadora nacional, la excesiva concentración tanto en cuanto a la cantidad de productos que componen la matriz como en la cantidad de mercados a los que van dirigidos. Es cierto, sin embargo, que se observa una mejora en la diversificación de la matriz, en términos de su composición, durante los últimos años, al tener cada vez mayor peso otros capítulos como la exportación de productos maquilados, que el año pasado ascendió a más de US$ 1.300 millones, récord desde que entró en funcionamiento este régimen.

Es más preocupante la concentración en cuanto a los mercados de exportación. Sirva como ejemplo este dato: tan solo 3 de los países destinatarios de las ventas paraguayas representan el 72% del total: Brasil, Argentina y Chile. A ello se suma la especialmente desequilibrada relación comercial con China, que es el principal suministrador del país, pero al que no puede vender directamente su soja ni su carne debido a la ausencia de relaciones diplomáticas. De facto, lo hace, pero mediante operaciones de triangulación, especialmente con Argentina y Uruguay, lo que impide al país capturar todo el valor agregado de estas operaciones.

Por lo tanto, hay 4 vectores que pueden incrementar los efectos de la crisis sobre la economía paraguaya:

  • La orientación al exterior del modelo productivo, lo que lo hace más vulnerable ante shocks externos.
  • El factor de la mediterraneidad, que supone un sobrecosto en las exportaciones, que se multiplica por el incremento del precio de los combustibles.
  • La exposición del modelo, basado en el sector primario, a la provisión y precio de los fertilizantes.
  • Dependencia de la importación de hidrocarburos, al no existir producción nacional.

Impacto del conflicto en Oriente Medio sobre la exportación paraguaya

A la hora de evaluar los efectos que está teniendo el actual conflicto en Oriente Medio es conveniente desagregar el análisis en dos planos: el impacto directo del conflicto sobre la relación comercial bilateral con cada uno de los actores implicados, y los efectos de corte estructural y global sobre la economía paraguaya en general, y sobre el sector exportador en particular.

Impacto sobre las exportaciones a los actores involucrados en el conflicto:

Aquí el efecto es prácticamente nulo: si bien el Banco Central aún no publicó los datos de comercio exterior correspondientes al primer trimestre del año, el Servicio Nacional de Salud y Calidad Animal (Senacsa) sí ha publicado los relativos a la exportación de carne, que muestran la resiliencia para la exportación nacional de los mercados directamente involucrados en la guerra: Israel sigue siendo un destino cada vez más relevante para la carne paraguaya, ya que se exportaron US$ 81 millones en el primer trimestre. Tampoco la relación con el mercado de EE. UU. se ha resentido, manteniéndose como tercer destino de la exportación de carne, con ventas por valor de US$ 66 millones en ese mismo periodo.

Irán, por su parte, no ha dejado de ser un mercado prácticamente irrelevante para Paraguay por las sanciones aplicadas a su economía, por lo que el conflicto no está teniendo consecuencias en esa relación. Otra cosa distinta son los efectos del conflicto sobre el costo de los fletes y de las pólizas de seguro de las cargas a esos países.

En el caso de los fletes, las navieras aplican un recargo adicional por riesgo de guerra, que suponen un coste extra de entre 1.500 y 3.500 dólares por contenedor, según el tipo de contenedor utilizado. En el caso de las pólizas, los aumentos son de hasta el 1.000%, pasando de cotizar el 0,05% del valor de la carga al 1% de ese valor.

Estos costes, en la medida en que sean generalizados para todos los proveedores, no supondrán una merma en la competitividad del producto nacional, pero sí pueden ser un problema a la hora de competir con productores de la región afectada que no tengan que hacer frente al mismo incremento de costes logísticos y de seguro. La alternativa es no repercutirlos total o parcialmente sobre el cliente, a costa de reducir los márgenes de beneficio por parte del proveedor nacional.

Efectos estructurales del conflicto:

- Combustibles

Por un lado, hay que evaluar el impacto de la subida del precio del petróleo en el de los combustibles, en un país que es importador neto del total de los hidrocarburos utilizados, dado que no hay producción nacional. Aquí es importante resaltar un fenómeno doméstico que ha amortiguado los efectos de esta subida, que es la tendencia hacia la apreciación experimentada por la moneda nacional, el guaraní, desde mediados del año pasado, acumulando un fortalecimiento frente al dólar del 13%. En lo que va de año, la apreciación acumulada es del 3,5%. Al estar denominadas las compras de petróleo y derivados en dólares, una parte de la subida del precio del petróleo se está compensando por la depreciación de la moneda norteamericana frente al guaraní.

Sin embargo, la compensación por la vía del tipo de cambio no es total. Así, todos los emblemas han actualizado sus precios al alza, en promedio un 15% en el caso del diésel, y algo menos, un 13% en las naftas. Sin la apreciación del guaraní el impacto habría sido mayor, cercano al 20%, con una mayor incidencia negativa en la estructura de costes de los exportadores. El fenómeno ha permitido que el incremento de los precios de combustibles sea significativamente menor en Paraguay que en países vecinos, como el caso de Argentina, con aumentos en promedio cercanos al 35% o Chile al 22%.

- Inflación

Por otra parte, no es un dato menor el efecto de estos incrementos de los precios energéticos de Paraguay sobre la inflación. Se espera, en este sentido, que la subida del 15% y 13% tendrá un efecto de más de 1 punto en la inflación mensual de abril, lo que, eventualmente, obligará a una revisión al alza, por parte del Banco Central, de su previsión de inflación anual al finalizar el año, actualmente cifrada en el 3,5%, cifra dentro de su rango meta. Por lo tanto, el efecto sobre los precios podría comprometer el cumplimiento del objetivo oficial de inflación a final del año.

- Costes logísticos

A pesar de esta compensación parcial, por efecto del tipo de cambio, en el precio de venta de combustibles a consumidores y transportistas de alcance nacional, en el caso de los fletes internacionales, el efecto es más contundente. Así, de acuerdo con la Cámara de Armadores Fluviales y Marítimos de Paraguay (Cafym) el flete fluvial ya aumentó un 20% como consecuencia del incremento en el precio del combustible de los barcos, el bunker oil, así como por el aumento en el precio de las pólizas de seguro de cargas hasta los puertos marítimos. En esta subida, según los armadores, también influye la actual bajante del río Paraguay, vía de transporte esencial para los exportadores de grano, que obliga a usar solo un 60% de la capacidad de carga de las barcazas, con el consiguiente encarecimiento del flete por tonelada.

- Fertilizantes

Finalmente, es muy relevante el impacto del conflicto sobre la importación de fertilizantes. Como se ha mencionado, el modelo productivo nacional descansa ampliamente sobre el negocio de la producción y exportación de commodities, en especial la soja y otros cereales como el trigo y el maíz. Esto hace que la economía nacional tenga un mayor nivel de exposición que otras al acceso a la provisión de fertilizantes nitrogenados, intensivos en gas natural, en su proceso de producción. En este sentido, el conflicto genera dos amenazas relacionadas con este insumo: el encarecimiento de estos productos y su repercusión directa en los precios del grano y, por otro lado, los eventuales problemas de desabastecimiento que podrían incluso comprometer las futuras cosechas.

Conclusión

En un entorno como el actual plagado de incertidumbres y de riesgos para todos los actores del comercio internacional, Paraguay, con una economía claramente volcada al exterior, como lo prueba el hecho de tener una de las tasas de apertura comercial más altas de la región, superior al 60% en 2025, afronta un panorama complicado e impredecible. Como en tantos otros escenarios complejos, las respuestas a estas amenazas no pueden ser simples ni articuladas en forma individual ni unilateral.

Al contrario, exigen de estrategias concertadas que comiencen con la identificación de los intereses nacionales en liza, y, a renglón seguido, la formulación de estrategias para defenderlos en las que vayan de la mano tanto los operadores privados como los responsables públicos de las distintas áreas afectadas. Es, por lo tanto, un desafío no solo de las empresas exportadoras o importadoras, o de la que se operan en el sector agrícola o ganadero.

En la medida en que el corazón del modelo productivo nacional hunde sus raíces en el sector primario, y lo que acontezca en él termina, inevitablemente, afectando al resto y, por ende, al bienestar y la calidad de vida de todos los ciudadanos, la responsabilidad de afrontar estas amenazas recae sobre el país en su conjunto.

*Decano de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales Universidad Autónoma de Asunción.