El gobierno corporativo suele asociarse a grandes empresas con directorios complejos. Sin embargo, sus principios y prácticas pueden aplicarse en cualquier organización, independientemente de su tamaño o rubro. Con su aplicación, se logra mayor eficiencia, rendimiento y sostenibilidad en la empresa:
- Mayor eficiencia, porque define quién decide, quién ejecuta, quién supervisa y cómo.
- Mayor rendimiento, porque los recursos y esfuerzos se enfocan más en los objetivos de la empresa.
- Mayor sostenibilidad, porque se depende menos de las personas y más en procesos y sistemas que aseguran su continuidad.
Naturalmente, los fundadores de una empresa se concentran en el producto o servicio, en las ventas, la marca, etc., pero descuidan una pata sumamente importante, como la organización, la dirección y el gobierno de la empresa.
Probado está que cuando no atienden esto, en un gran porcentaje, la empresa termina cerrando o vendiéndose, o peor, los socios terminan peleándose.
Lo primero, definir quién lo va a hacer y cómo
La recomendación número uno es definir los roles y responsabilidades en la empresa y hacerlo sin improvisar. Cuando los roles están bien definidos, las decisiones son más ágiles, los conflictos disminuyen y la empresa puede crecer con mayor previsibilidad.
Una de las mayores causas de conflictos en las empresas, del tipo que sean, es la confusión o no definición de roles y responsabilidades, derechos y deberes de los miembros.
La estructura de gobierno de una empresa esencialmente está compuesta por socios o accionistas, directores y gerentes.
El socio es propietario de una parte de la empresa. Su principal derecho es participar en las decisiones reservadas exclusivamente a los accionistas, como la elección de directores, la aprobación de balances y gestión o modificaciones estructurales en la empresa. No tienen relevantes funciones y responsabilidades de lo que ocurra en la empresa.
El director, en cambio, es quien tiene a su cargo la administración, dirección y representación de la empresa. Su función consiste en tomar decisiones de gestión, supervisar las gerencias y encargarse de la operativa. Tienen considerables funciones y sobre todo responsabilidades.
Confundir ambos roles siempre genera problemas, e identificarlos, ahorra bastante.
Cuando un socio pretende intervenir permanentemente en cuestiones operativas, puede dificultar la gestión y generar incertidumbre sobre quién tiene realmente la autoridad para decidir. Asimismo, cuando un director se extralimita en sus funciones, también ocasiona tensiones y conflictos.
El buen gobierno corporativo busca precisamente evitar estas situaciones mediante una clara definición de roles y responsabilidades.
Las empresas que logran sostenerse en el tiempo y trascender no son necesariamente las que tienen más reuniones o más documentos, sino aquellas donde cada persona sabe qué función cumple, cuáles son sus responsabilidades y cuáles son los límites de su actuación.
Cuando esa diferencia se entiende y se respeta, las decisiones se vuelven más ágiles, los conflictos disminuyen y la organización puede concentrarse en lo verdaderamente importante: generar ganancias y asegurar su continuidad en el tiempo.
Por tanto, el Gobierno Corporativo no solo consigue que se gane más, sino que se gane siempre.
*Abogado, máster en Derecho - Socio Fundador de Corla Corporate Latam.
