Cada aniversario funciona en Bancop como una instancia de revisión, es decir, una oportunidad para contrastar los objetivos iniciales con los resultados alcanzados y con la manera en que fueron construidos. “Este es un momento en el que evaluamos lo que queríamos hacer como banco y lo que realmente hicimos. Hoy estamos muy satisfechos con lo logrado, pero el camino no fue fácil”, señaló Dimas Ayala, gerente general de Bancop.
La institución nació en 2012, y este 16 de julio cumple 14 años como el primer banco paraguayo de propiedad cooperativa y gestión universal. En un principio, su creación respondió a la necesidad de las cooperativas de producción de contar con una entidad capaz de entender la dinámica del agro y acompañar sus ciclos, incluso cuando el clima o los precios reducen la capacidad de pago de los productores.

Raíces productivas
Hoy, Bancop pertenece a 29 cooperativas de producción vinculadas a Fecoprod, mientras se amplía a otros segmentos de la economía. Su directorio reúne a profesionales con experiencia financiera y a referentes con larga data administrando cooperativas o desarrollando actividades agrícolas y ganaderas. “Bancop fue creado para acompañar al sector productivo, con productos acordes a sus necesidades y a tasas competitivas. La idea siempre fue también estar cerca en los momentos complicados”, explicó Ayala.
Para el gerente general, esa combinación incorpora conocimientos que van del sector real al análisis crediticio. Las visitas a clientes no solo sirven para observar números, garantías o proyecciones, sino también para interpretar los riesgos propios de cada actividad y evaluar alternativas ante una sequía, un incendio o una eventual caída de precios. “En el directorio hay personas con décadas de experiencia en el sector productivo. Conocen sus fortalezas, sus debilidades, sus riesgos y sus oportunidades, y ese conocimiento también ayuda a nuestros equipos”, sostuvo.
Ese enfoque contribuye a explicar la calidad que conforma la cartera del banco. Al cierre de 2025, los créditos de Bancop alcanzaron G. 4,96 billones. La cartera vencida representó el 1,5% del total, por debajo del 2,2% del sistema financiero, mientras que las previsiones cubrían el 152% de los préstamos vencidos. Cerca del 46% de la cartera está concentrada mayoritariamente en agricultura y ganadería, aunque la entidad también avanzó bastante en otros segmentos como el comercio, la industria, servicios, pymes y consumo en general.
Disciplina financiera
Ayala insiste en que el crecimiento debe ser evaluado junto con la sostenibilidad. “Una entidad financiera no se debe solamente a sus accionistas. Tenemos una responsabilidad todavía mayor con los depositantes y con los organismos que confían sus recursos al banco”, afirmó.
Esa premisa también marca la relación de Bancop con organismos de desarrollo y entidades del exterior. Según el ejecutivo, el respaldo obtenido responde tanto al propósito de financiar la producción de alimentos como a la confianza generada por la administración, la gestión de riesgos y la continuidad de la estrategia.
Más que agro
Aunque el sector productivo permanece en el centro de la identidad de Bancop, la estrategia nunca se limitó exclusivamente al agro ni a las cooperativas. Por eso, la institución desarrolla productos para otros segmentos, además de servicios de consumo, tarjetas de crédito y soluciones para empresas.
Esa diversificación adquirió especial relevancia durante el 2020, cuando el banco diseñó financiamientos para pymes afectadas por la caída de ventas. Parte de esos recursos fue destinada a capital operativo y al pago de salarios, con el objetivo de preservar empleos y sostener los negocios.
“Queríamos demostrar que no estábamos solamente para el sector productivo o para las cooperativas. Hoy Bancop está abierto a todos y, durante la pandemia, acompañamos a las pymes para que pudieran sostener sus operaciones y sus puestos de trabajo”, recordó Ayala.
Siguiendo esa línea, el paso consecutivo del banco está vinculado con una mayor penetración en otros sectores y con una transformación tecnológica transversal. La inversión digital seguirá ocupando un lugar central, a medida que los clientes adopten herramientas de autogestión, pagos y operaciones remotas, sin que se pierdan la cercanía ni el conocimiento especializado.
La próxima década
Consultado sobre la proyección del banco para los próximos diez años, Ayala evitó plantear el tamaño como un objetivo aislado. “No siempre es importante llegar al tamaño más grande para ser relevante. Lo verdaderamente fundamental es crecer de forma sostenible, para que ese tamaño no se convierta mañana en un riesgo para la entidad, los inversores o los depositantes”, remarcó.
La aspiración es aumentar la participación de mercado, profundizar el vínculo con el sector productivo y ganar presencia en pymes, consumo, comercio y otros sectores clave. La expansión, sin embargo, deberá apoyarse en bases patrimoniales sólidas, recursos humanos formados en los valores de la institución y una administración prudente de fondos.
A catorce años de su apertura, el reto ya no radica únicamente en demostrar que un banco surgido del cooperativismo productivo puede competir en el mercado universal, sino en preservar esa esencia mientras aumenta su escala y enfrenta un sistema financiero cada vez más tecnológico y exigente.
