La calidad se construye mucho antes de que una cerveza de Cervepar llegue a la mesa.
Para ponerlo en perspectiva, las bebidas de su portafolio necesitan más de 15 días de elaboración, desde la molienda y maceración hasta la filtración, fermentación y maduración, y a lo largo de todo ese recorrido atraviesa más de 1.300 controles de calidad, el mismo estándar que sigue cada una de las marcas que elabora la compañía.

Detrás de cada uno de esos pasos hay personas, tecnología y decisiones que buscan un mismo resultado: una cerveza que esté a la altura de lo que los paraguayos esperan.
Ese compromiso con la calidad y la excelencia acompaña a la compañía desde su origen en 1890 cuando se constituyó Cervecería Nacional y comenzó una historia que hoy supera los 130 años de tradición cervecera en Paraguay.
Una historia de evolución, no solo de permanencia
Cuando el crecimiento del país, impulsado por la construcción de Itaipú, generó nuevas necesidades, la compañía supo anticiparse, entendiendo que esa obra terminaría aumentando la demanda y transformando la fisonomía del funcionamiento del país.
En 1995, la planta industrial se trasladó a Ypané, donde hoy continúa produciendo buena parte de su portafolio. A esa mudanza le siguieron nuevas líneas de envasado, tecnología, digitalización y la incorporación de marcas globales que hoy también se elaboran en Paraguay.

Ese proceso de evolución tiene un protagonista que atraviesa toda la historia centenaria de la compañía: las personas.
Actualmente, más de 1.200 colaboradores forman parte de Cervepar y más de 25.000 personas son impactadas a través de su cadena de valor.
Es también el talento paraguayo el que produce en Ypané marcas como Pilsen, Brahma, Bud 66, Skol, Ouro y Michelob Ultra, bajo los estándares de AB InBev, líder cervecero mundial con presencia en más de 50 países.

A esto se suman las marcas que la compañía importa, que robustecen su portafolio ofreciendo alternativas para momentos distintos y preferencias diversas: Corona, Corona 0.0, Stella Artois, Stella Pure Gold y Patagonia, entre otras.
Calidad paraguaya, reconocida en el mundo
La capacidad de hacer desde Paraguay productos que cumplen estándares globales también encontró reconocimiento fuera del país.
Pilsen fue la primera marca paraguaya en ingresar al ranking de Brand Finance y hoy llega a Europa, específicamente a España, permaneciendo cerca de los paraguayos que siguen optando por esta emblemática cerveza.

Al mismo tiempo, el Centro de Distribución de Guarambaré fue reconocido durante dos años consecutivos como el mejor centro de distribución de AB InBev en el mundo, mientras que la planta de Ypané fue distinguida como la mejor cervecería de Sudamérica.
Son resultados que confirman que la calidad construida localmente puede medirse con los mejores del mundo.

A esto se suma la certificación como Empresa B, que convirtió a Cervepar en la primera gran industria del país en obtener este reconocimiento por su compromiso con una forma de hacer negocios que integra el impacto social y ambiental.
Liderar significa ir siempre un paso adelante
Ser la cervecera líder en uno de los países más cerveceros del mundo no es solo un privilegio, es una responsabilidad.
Es la que empuja a Cervepar a invertir constantemente en tecnología de punta a lo largo de toda su cadena de valor, desde el origen mismo del producto hasta la forma en que llega a cada consumidor.

Esa transformación digital atraviesa cada eslabón: en producción, con plantas cada vez más eficientes, automatizadas y sostenibles; en la relación con miles de comercios de todo el país, a través de BEES, la plataforma digital que moderniza y agiliza la forma en que los clientes hacen sus pedidos; y en la relación con el consumidor final, donde el uso de datos y redes sociales permite entender mejor sus preferencias y anticiparse a lo que viene.
Innovar en tecnología, hoy, es también una forma de honrar el liderazgo que Cervepar ejerce en la industria paraguaya.
Un portafolio que nunca deja de crecer
Pero la historia de Cervepar también está ligada a la historia del Paraguay y a la manera en que los paraguayos vivimos nuestros días: celebrando cuando hay motivos para celebrar y estando presentes cuando las cosas se ponen difíciles.
En 1932, durante la Guerra del Chaco, la compañía puso sus instalaciones, vehículos y producción de hielo y agua a disposición del frente de batalla.

Décadas después, en 2020, volvió a poner su infraestructura y logística al servicio del país durante la pandemia.
Y en tiempos de celebración, sus marcas acompañan hoy algunos de los momentos que forman parte de la memoria colectiva: la Albirroja, el rally, los conciertos, los festivales y esos brindis que reúnen a las personas.
“Para nosotros es un orgullo celebrar más de 130 años siendo parte de la historia del Paraguay. Es más de un siglo creciendo junto al país, aprendiendo y buscando hacer las cosas cada vez mejor”, señaló Guillermo Martínez, gerente general de Cervepar.

“Hoy, saber que desde Paraguay hacemos productos con estándares de clase mundial nos llena de orgullo, pero también nos desafía a seguir elevando la vara. Porque la mejor manera de celebrar nuestra historia es seguir construyendo lo que viene”, agregó.
Y lo que viene es, precisamente, un portafolio que no deja de expandirse. La compañía continuará explorando nuevas categorías, formatos y ocasiones de consumo, siempre atenta a un consumidor que conoce más, compara más y espera cada vez más.

Porque para Cervepar, el compromiso no es con un producto puntual, sino con la capacidad de responder, hoy y siempre, a las tendencias actuales y a las que todavía no existen.
Ese es, en definitiva, el verdadero motor de sus próximos 130 años, seguir en constante evolución, sostenibilidad, economía circular, tecnología y desarrollo de talento.
Más de un siglo de historia se explican por haber sabido cambiar, aprender y elevar el estándar una y otra vez, y esa historia todavía se está escribiendo.
Orgullo nacional, calidad mundial no es un eslogan: es el resultado del trabajo de cientos de personas que todos los días ponen lo mejor de sí.
