Eficiencia antes que volumen: la hoja de ruta ganadera

Eficiencia antes que volumen: la hoja de ruta ganadera
Eficiencia antes que volumen: la hoja de ruta ganaderaGentileza

ABC Rural conversó con el experto Fernando Serrati para analizar las perspectivas y la hoja de ruta de la ganadería paraguaya, desde lo logrado hasta los desafíos que el sector debe atender para crecer con eficiencia.

En el complejo tablero económico del Paraguay, la ganadería no es solo una actividad de campo; es el motor que moviliza divisas y empleos, y el alimento básico de la mesa familiar del Paraguay y del mundo.

Sin embargo, el sector se encuentra hoy en una encrucijada dialéctica: ¿cómo producir más sin agotar el sistema? Para Fernando Serrati, referente del sector, la respuesta no está en la acumulación de cabezas, sino en una palabra que suena a mantra, pero que tiene implicancias estructurales: eficiencia productiva.

En esta entrevista, desglosamos la visión de Serrati de por qué Paraguay debe dejar de mirar solo la cantidad de animales y empezar a contar kilos de carne, y cómo la transparencia del mercado es el único camino para evitar la “retención defensiva” que traba el desarrollo nacional.

Un gigante que trabaja a media marcha

El debate sobre la carne en Paraguay parece cíclico. Siempre volvemos a la tensión entre exportación y consumo interno. ¿Cuál es el error de base en este diagnóstico? El error es abordarlo desde soluciones apresuradas que no atacan el problema de fondo, sostiene Serrati.

Todos los beneficios, en un solo lugar Descubrí donde te conviene comprar hoy

“A menudo, nos enfrentamos en una falsa dicotomía: o exportamos o comemos. Pero la realidad es que Paraguay no necesita elegir; puede y debe tener ambos. El problema real es que estamos forzando el sistema con diagnósticos parciales. La experiencia nos dice que en ganadería no existen los atajos sostenibles. Si improvisamos decisiones o enfrentamos objetivos entre sí, generamos más tensiones que resultados”.

–Usted menciona que el stock actual es de unos 12,8 millones de cabezas, pero que la tasa de extracción es baja. ¿Qué nos dicen esos números?

–Nos dicen que el límite no es la cantidad de animales, sino cómo los producimos. Hoy tenemos una tasa de extracción que ronda el 19%. Para un país con nuestra tradición, conocimiento técnico y condiciones naturales, ese nivel es bajo.

El desafío es llevar esa tasa al 25%. Si logramos eso, junto con una mejora en el peso promedio de faena, el impacto sería estructural: más carne para la gente, más volumen para exportar y más divisas. Y, lo más importante, todo esto se puede lograr sin necesidad de expandir la frontera productiva ni aumentar inmediatamente el stock.

Fernando Serrati
Fernando Serrati.

La fórmula de la eficiencia

Serrati sostiene que la eficiencia debe estar en primer lugar y el crecimiento después. ¿Por qué ese orden? Porque crecer en stock sin corregir la eficiencia es repetir errores conocidos. Es tener más capital inmovilizado y mayor presión sobre los recursos para obtener resultados decepcionantes, comenta Serrati.

“Primero hay que hacer funcionar bien el sistema y luego hacerlo más grande. El crecimiento genuino no es acumular animales improductivos, sino transformar la eficiencia en producción real. Una vez que ordenemos los indicadores básicos —extracción, peso de faena, sanidad— recién ahí Paraguay estará listo para saltar de 12,8 a 16 millones de cabezas de forma sana”.

–¿Qué significa exactamente que el “rodeo trabaje mejor”?

–Significa medir la ganadería por kilos producidos por hectárea, por año y por vientre, no solo por cantidad de cabezas. Se trata de tener más terneros por vaca y menos vientres improductivos. Significa reducir la mortandad y lograr que los animales lleguen antes y mejor terminados a la faena. Cada kilo adicional que logramos por animal, con el mismo número de cabezas, es carne neta que se suma a la oferta nacional.

Eficiencia antes que volumen: la hoja de ruta ganadera
Eficiencia antes que volumen: la hoja de ruta ganadera

La economía del comportamiento: confianza y previsibilidad

El experto hace hincapié en que la eficiencia no es solo técnica, sino también una cuestión de “reglas de juego” y cómo afecta la política y el mercado al trabajo en el campo. “Es fundamental. El productor es un inversor. Y el productor invierte cuando percibe previsibilidad y transparencia. Cuando las reglas no son claras o los precios se distorsionan, el sistema se vuelve rígido”.

–¿Qué ocurre cuando esa confianza se rompe?

–Ocurren dos fenómenos perjudiciales. Por un lado, la “retención defensiva”: el productor se defiende del desorden guardando la hacienda y alargando los ciclos, lo que quita carne del mercado. Por otro lado, si los precios caen bruscamente de forma artificial, el productor se ve obligado a vender para cubrir costos, descapitalizándose. En ambos casos, el resultado es un sistema ineficiente y desordenado. Por eso, la transparencia no es un capricho del sector, es una condición para que la carne fluya de manera sostenible.

El rol del Estado y la industria

Serrati es claro, la responsabilidad es compartida entre el sector público y privado. “El cambio involucra al Estado, a la industria y a la sociedad en su conjunto. Necesitamos políticas públicas coherentes y estabilidad normativa. El Estado debe garantizar que las señales del sistema funcionen”.

Para el referente del sector, sin confianza no hay inversión, y sin inversión la producción se estanca. “La carne es uno de nuestros principales motores económicos; tratarla con decisiones de corto plazo es un lujo que Paraguay no puede darse”.

Eficiencia antes que volumen: la hoja de ruta ganadera
Eficiencia antes que volumen: la hoja de ruta ganadera

Hoja de ruta para el sector

Desde su óptica, Serrati señala que como productores proponen estos puntos concretos:

1. Ordenar la reproducción: es la base, más preñez y menos vientres ociosos significan más terneros, que es la carne del futuro.

2. Aumentar la extracción al 25%: no es liquidar el rodeo, es rotarlo mejor.

3. Mejorar el peso de faena: producir más kilos con el mismo animal mediante una mejor recría.

4. Reducir pérdidas: la mortandad es producción que se pierde sin beneficio para nadie. Mejorar la sanidad es ganar carne automáticamente.

5. Dar señales claras: el mercado debe ser previsible para que el productor no tenga que “defenderse” del sistema, sino trabajar para él.

Una última reflexión

De acuerdo a Fernando Serrati, Paraguay tiene un margen de mejora enorme. “Si trabajamos bien ese margen, resolvemos simultáneamente los problemas de abastecimiento interno y de competitividad externa. La ganadería no se improvisa; se construye con números y con una visión de país que entienda que producir más y mejor es una política de desarrollo nacional”.

Camino a los 16 millones

Serrati propone una secuencia lógica para el desarrollo nacional:

1. Ordenamiento: ajustar sanidad, reproducción y peso de faena.

2. Eficiencia: alcanzar el 25% de extracción y optimizar kilos por hectárea.

3. Crecimiento sano: una vez que el sistema es eficiente, expandir el stock de 12,8 a 16 millones de cabezas.