Más allá de los combustibles, el bloqueo del estrecho de Ormuz ha interrumpido el suministro de fertilizantes, fundamentales para la agricultura mundial, y la Organización Mundial del Comercio ha señalado que están en riesgo grandes productores agrícolas como la India, Tailandia y Brasil, que dependen de esa ruta para el 40%, el 70% y el 35% de sus importaciones de urea, respectivamente.
La mirada está puesta sobre el estrecho de Ormuz, mientras los mercados globales reaccionan con volatilidad. Según Capital Economics, América goza de una “coraza geográfica”; a diferencia de Europa o Asia, América Latina no depende exclusivamente de las rutas aéreas o marítimas del Medio Oriente para su comercio interno o con socios comerciales estratégicos.
Por una parte, para países como Brasil, Colombia, Ecuador y Guyana, el conflicto es incluso un viento a favor: el barril Brent sobre los US$ 100 se traduce en un incremento de los ingresos fiscales y una mejora en la balanza comercial.
Por otra parte, las importaciones de insumos para la producción y la exportación de productos agroindustriales pueden sufrir variantes e impacto en los ciclos de siembra.
El golpe no es directo, pero tiene relación con la crisis global. Con el conflicto y cierre parcial del estrecho, los precios de las materias primas se han elevado, especialmente el petróleo, productos agrícolas y metales.
México, Brasil y Ecuador son países con mayores nexos comerciales en el mercado ruso. Brasil envía soya, carne, tabaco y café; México exporta autos, computadoras, cerveza y tequila; mientras que Ecuador, bananas, flores y camarón.
La región exporta principalmente proteína animal y granos y el riesgo no es la falta de demanda, sino la logística de pagos y el encarecimiento de los fletes marítimos globales.
El riesgo: fertilizantes e inflación
A pesar del optimismo macroeconómico, el punto de dolor reside en los insumos. Irán y el Golfo Pérsico son proveedores críticos de urea y fertilizantes.
Cerca de 16 millones de toneladas de fertilizantes se transportan por Ormuz: 67% urea, 20% fosfato diamónico, 9% fosfato monoamónico. El 15% de la urea mundial proviene de esta zona y un bloqueo prolongado en Ormuz encarecería los costos de producción agrícola en América, presionando los márgenes del agronegocio paraguayo.
De acuerdo a la Oficina de Comercio y Desarrollo de las Naciones Unidas (UNCTAD), por Ormuz transitaban 144 buques diarios hasta el día del conflicto, actualmente solo circulan cuatro.
Escenario para Paraguay
Para una economía como la paraguaya, el impacto puede llegar por doble vía. Como importador neto de combustibles, el aumento en la cotización internacional del gasoíl es el principal combustible de la inflación local controlada que actualmente se ubica en torno al 3,1%.
Aunque el ruido geopolítico es extremo, salvo un cierre total y prolongado del estrecho de Ormuz que dispare el crudo y los insumos a niveles prohibitivos, la economía tiene margen para absorber el golpe sin caer en una recesión.
Para Paraguay, el desafío existe. Como economía abierta y mediterránea, cualquier suba en los costos logísticos internacionales se traduce en una pérdida de competitividad de las exportaciones.
