A esto se suma la volatilidad del dólar, la presión por el levantamiento de la vacunación y la necesidad de previsibilidad en los precios del ganado gordo. Tras varios años marcados por la adversidad climática, el retorno de las lluvias en gran parte del territorio nacional ha traído un alivio necesario.
Sin embargo, este escenario de mayor bonanza hídrica, incluso acompañado de precios optimistas para el ganado de faena, no garantiza por sí solo márgenes positivos para el negocio.
Ante esta realidad, el productor paraguayo ha demostrado una capacidad de adaptación admirable, adoptando estrategias personalizadas para sostener su apuesta por el sector.
El contexto global y regional
En el plano internacional, la coyuntura presenta oportunidades interesantes. Se observa una marcada escasez de proteína roja en los principales mercados importadores y una reducción de la población bovina en grandes países exportadores.
Esta oferta limitada sugiere que los precios podrían mantenerse sostenibles en los próximos años. A nivel regional, el panorama es heterogéneo. Uruguay muestra una etapa de extracción retraída con un aumento en su población bovina.
Por su parte, Brasil influye directamente en nuestras tendencias; tras un año récord de faena, sus estados limítrofes enfrentan hoy un encarecimiento en la reposición de invernada.
Un camino basado en el diálogo
Para superar estos obstáculos, es imperativo fomentar el consenso y el diálogo entre todos los actores de la cadena. Los desafíos actuales no tienen por qué ser persistentes si se implementan las estrategias adecuadas para avanzar.
La base construida por la ganadería paraguaya en las últimas décadas es el mejor testimonio de su solidez. Esa resiliencia se reafirma con cada inversión que los productores realizan en sus establecimientos a lo largo del país, manteniendo firme su compromiso con el desarrollo del Paraguay.
Subgerente Banca Corporativa Sudameris - Sector Ganadería
