Entre pastizales bajos y esteros de Arroyos y Esteros, donde el vacuno arrastraba años de bajo rendimiento, hoy caminan búfalos que cambiaron el panorama de la localidad.
Ahí, sobre las 5.500 hectáreas de Vanguardia Agronegocios SA, la empresa presentó su experiencia bajo el título “La oportunidad de cría de búfalos en Paraguay”, en el marco de su jornada de campo.
Daniel Vasconsellos, gerente general de la firma, resumió el objetivo del encuentro: acercar la experiencia del establecimiento y desarmar mitos que aún rodean a la especie. “Estamos contentos, mucha gente vino a participar, hay curiosidad, muchos mitos que todavía tenemos que romper sobre la cría de búfalos”, señaló a ABC Rural.
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Del campo de Vanguardia, 71 hectáreas son forestales, 1.182 ganaderas, 150 equinas y 1.600 hectáreas son agrícolas. En ese mosaico de usos, el búfalo encontró su lugar en los sectores donde el vacuno exigía más esfuerzo y devolvía menos renta.
La convocatoria reunió a productores, técnicos y estudiantes de distintos puntos del país, atraídos por un animal aún desconocido en buena parte del sector ganadero tradicional. Para el equipo técnico de Vanguardia, esa curiosidad es justamente la puerta de entrada para instalar la especie como una alternativa productiva seria.
No hay competencia con el vacuno

Vasconsellos es enfático: “El búfalo no llegó a Vanguardia a competir, vino a un lugar donde otra especie tiene más dificultades. No es competencia, no estamos diciendo que el búfalo es mejor que el vacuno, cada uno tiene su propio ambiente”.
La decisión de sumar la especie nació de una necesidad concreta del establecimiento. En determinados sectores, el manejo del vacuno demandaba mucho trabajo y generaba una renta menor. Ante ese escenario, la empresa evaluó qué especie podía adaptarse mejor y ofrecer mayor rentabilidad. El cambio permitió convertir zonas de renta marginal en unidades productivas de verdad.
Genética, manejo y tecnología

El búfalo está presente en Paraguay desde hace más de 70 años, pero su manejo intensivo y racional es mucho más reciente.
Durante décadas, los animales fueron relegados a los potreros menos favorables; recién en los últimos años algunos productores empezaron a trabajar con planificación técnica.
El nuevo enfoque de Vanguardia combina manejo diario, suplementación para acelerar los ciclos productivos e inseminación artificial orientada al mejoramiento genético. La empresa incorpora semen proveniente de Colombia e Italia, apostando a razas definidas como la Mediterránea y la Murrah, en reemplazo del biotipo criollo sin selección que predominó históricamente en el hato paraguayo.
La población bubalina nacional se concentra en zonas esteras, con presencia también en Ñeembucú y el Bajo Chaco. Del otro lado de la frontera, Corrientes, en Argentina, exhibe un desarrollo consolidado de la actividad.
Un hato que recién despega
El hato bubalino paraguayo llega hoy a 21.000 cabezas, una cifra todavía pequeña frente a otros países de la región. Brasil y Venezuela superan cada uno los 3.500.000 animales, Colombia cuenta con 550.000 y Argentina con 220.000. “Estas referencias muestran el espacio que existe para desarrollar la actividad en Paraguay”, planteó Vasconsellos.
El ejecutivo apunta a las condiciones naturales de Sudamérica: clima subtropical, abundancia de recursos hídricos, humedales, esteros y bañados, como plataforma para la expansión bubalina en los próximos años.
Según sus estimaciones, entre 10 y 15 empresas paraguayas ya trabajan con un manejo intensivo de búfalos, y en cada campaña se suman nuevos establecimientos interesados en incorporar la experiencia.
Carne, leche y más
Vasconsellos define al búfalo como un animal de cuatro propósitos: producción de carne, de leche, trabajo y uso en determinadas terapias. Sobre la carne, destacó una demanda mundial en crecimiento y su calidad diferencial frente a otras proteínas.
El producto –señaló– conecta con una tendencia creciente hacia una alimentación considerada más saludable, gracias a su menor contenido de colesterol frente a la carne vacuna.
Para los productores que evalúan incursionar en la actividad, la recomendación es arrancar poco a poco, sin apostar todo el capital a la primera inversión. “Que comiencen con cinco animales, con 10 animales, no hay necesidad de comenzar grande, hay que ir despacio, hay que ir conociendo la especie”, planteó.
Vanguardia mantiene sus portones abiertos para productores interesados en recorrer el campo bubalino, ver los resultados en terreno y aprender tanto de los aciertos como de los errores del proceso.
Para Vasconsellos, el crecimiento de la cría bubalina en Paraguay dependerá de seguir generando conocimiento y mostrando resultados concretos. El búfalo –insiste– no compite: complementa. Y en los ambientes donde el vacuno encuentra límites, empieza a ser la respuesta que el productor necesitaba.
La apuesta de Vanguardia se suma a un movimiento firme dentro del agro paraguayo: un número creciente de establecimientos empieza a mirar al búfalo como una vía concreta para rentabilizar tierras que, hasta hace poco, parecían condenadas a la baja productividad.
Cifras Vanguardia
-5.500 hectáreas en total.
-71 forestales.
-1.182 ganaderas.
-150 equinas.
-1.600 agrícolas.
