Una máquina que estaba parada vuelve a arrancar, mientras un estudiante aprende junto al técnico que la puso en marcha y un productor suma conocimientos nuevos para su campo. Así se vivió la jornada de trabajo en la Escuela Agrícola de Villarrica, sede de la nueva edición de ASIA Total.
La propuesta va más allá de una capacitación. Su apuesta es convertir una institución educativa en un espacio donde estudiantes, productores y técnicos comparten conocimiento, tecnología y oportunidades.
Tres públicos, un mismo lote
La plataforma parte de una premisa: la educación, la formación técnica y el sector productivo ganan cuando se encuentran en un espacio común.
Para los estudiantes y jóvenes, es la posibilidad de acercarse a tecnologías y conocimientos que amplían sus horizontes.
Para los productores, significa recibir asistencia y nuevas herramientas para enfrentar los desafíos de su actividad.
Para los técnicos y especialistas, es una instancia para compartir experiencias y fortalecer las capacidades locales.
Aprender haciendo es la metodología
El formato combina formación teórica, demostraciones prácticas, asistencia técnica, labores de campo y recuperación de maquinaria. Los participantes no solo escuchan: trabajan.
En Villarrica, los resultados se midieron en números concretos:
60 estudiantes completaron procesos de formación y recibieron su certificación.
16 máquinas fueron recuperadas, revisadas y certificadas mediante ficha técnica.
Más de 25 técnicos fueron capacitados y fortalecieron sus conocimientos.
Hombro a hombro
La jornada puso a jóvenes estudiantes junto a técnicos y profesionales. Juntos repararon máquinas, conocieron las labores de labranza y aprovecharon cada espacio teórico y práctico.
Ese intercambio es el corazón de la iniciativa. El aprendizaje no queda en el aula: se traslada al taller y al campo.
“Genera orgullo, emoción y esperanza”
Para Horacio Américo Di Pardo Armele, director de la iniciativa, el impacto de ASIA Total trasciende los resultados técnicos. “Verlos aprender, trabajar y crecer genera esperanza”, afirma.
“Ver a jóvenes con interés, pasión y ansias de crecimiento, trabajando hombro a hombro con técnicos y profesionales, reparando máquinas, conociendo las labores de labranza y aprovechando cada espacio teórico y práctico, genera una profunda emoción, orgullo y esperanza en el desarrollo de nuestro querido país”, sostiene.
Di Pardo Armele define su mirada con claridad: “Hablo desde la perspectiva de un entusiasta de la educación como herramienta fundamental para el crecimiento cultural, social y económico”.
Con la edición de Villarrica, ASIA Total suma una nueva parada en su recorrido y la consigna se mantiene: formar personas, recuperar equipos y tender puentes entre la escuela y el campo.
