El histórico déficit en salud pública devenido de la poca importancia que el sector político le ha conferido entreteniéndose en cambio en cómo obtener tajadas personales de las ayudas internacionales, nos han dejado sin hospitales e insumos y, en cambio, mágicamente, han cobrado forma de mansiones de oro, niñeras de oro, capataces de oro, bocaditos de oro; todo de oro. Envidia de Midas.
La corrupción, sumada a la naturaleza mendicante de nuestras autoridades en el concierto de naciones nos hacen candidatos desechables en la fila por obtener el inmunógeno.
Paraguay está condenado al infortunio vitalicio; ni siquiera una pandemia ha logrado que la politiquería se doblegue ante la evidencia de que la ciencia es el camino. Mientras cerca de 4.000 compatriotas han fallecido desde hace un año por coronavirus, y con casi 180.000 casos confirmados que hacen que el sistema sanitario colapse, en nuestro país es prioridad disputar el cupo político en puestos claves logrando levantar banderas a cambio de no impulsar juicios políticos.
Entretanto se desarrolla este jueguito político pueblerino, la política internacional saca partido de la naturaleza mendicante paraguaya para arrojarnos salvavidas con vacunas que llegan a cuentagotas. En la semana, el exministro de Relaciones Exteriores Federico González reveló las negociaciones que se llevaron adelante para conseguir la vacuna, pero que no han funcionado. Tal vez no haya sido falta de gestión, pero lo que sí es categórico es la poca importancia que nos dan los actores externos de la diplomacia de las vacunas. Si no estábamos preparados para enfrentar las nuevas amenazas mundiales como la guerra cibernética, mucho menos lo estamos para la guerra biológica.
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Al final de la semana, Taiwán anunció que solventará a través de un préstamo no reembolsable la compra de dos millones de dosis de vacunas. Sin embargo, es un hecho no menor que con sus vacunas, China (continental) está ganando terreno considerable en esta denodada lucha por la supremacía mundial en la que llevan carrera también Rusia y Estados Unidos.
Lastimosamente, para ninguno de los tres Paraguay cuenta ni contará mientras nuestros líderes se comporten de manera poco seria y criminal, priorizando sus bolsillos antes que el sistema y formalización de sus instituciones, que hasta hoy son vistas como bastiones políticos para colocar a los manguruyuses y manguruyusas de turno.