No más humillaciones

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Con frecuencia, los altoparanaenses usamos la frase “Paraguay no termina en calle última”, cuando nos sentimos excluidos de alguna iniciativa o políticas públicas del Gobierno. Desde el inicio de la pandemia se han presentado innumerables situaciones, en las que el interior, como Ciudad del Este, ha quedado como última opción. Y conste que estamos en una ciudad desarrollada, no me quiero imaginar como será en las zonas más alejadas.

La habilitación del autovac, por ejemplo, llegó a esta ciudad mucho después que en Asunción. A esto se suma la poca cantidad de vacunatorios habilitados, a pesar de la gran densidad poblacional en una región donde convergen cuatro ciudades.

Esta capital departamental cuenta con un único puesto peatonal, que funciona en la Gobernación, un predio con un amplio espacio al aire libre, que tiene capacidad para albergar a miles de personas diariamente. Sin embargo, no está preparado para los días de lluvia.

Justamente lo que se vio la semana pasada, a pesar de que el pronóstico del tiempo anunciaba una jornada lluviosa, tal situación no se previó. La gente no quería perder la oportunidad de vacunarse, por lo que la masiva concurrencia que se ve a diario no mermó. Si bien lograron ser inmunizados, los altoparanaenses terminaron humillados.

Las personas que no llevaron paraguas o no tenían recursos para comprar un pilotín utilizaron sillas de plástico por la cabeza, y en un caso particular, consiguieron una carpa a fin de resguardarse de la lluvia.

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La queja fue generalizada, “no merecemos que nos traten así”, “los del interior también somos paraguayos”, “indignante que nos tengan así”, se escuchaba. Mientras en la capital hay opciones más cómodas como ir a un shopping a inmunizarse, acá la consigna parece ser “eso es lo que hay”.

La Décima Región Sanitaria lastimosamente no cuenta con brigadas suficientes para la habilitación de más puestos, una terrible falta de gestión y visión por parte del Ministerio de Salud que ubica esta zona fronteriza en la última parte de su lista.

Este es un llamado de atención al ministro, doctor Julio Borba: necesitamos más vacunatorios y por ende más vacunadores. ¿Cuántas humillaciones más tendremos que pasar para ser escuchados? Es la pregunta que queda.

patricia.alvarenga@abc.com.py