Curuguaty y sus desafíos

La ciudad de Curuguaty festejó ayer sus 306 años de fundación. Es la segunda urbe de referencia del departamento de Canindeyú después de la capital Salto del Guairá, que tras años de lento crecimiento hoy sufre una explosión comercial y demográfica.

La construcción de más de 100 cuadras de pavimento asfáltico en los últimos años cambió su rostro colonial al de una urbe moderna, pero su desarrollo sigue empañado por el desorden del tránsito y la inseguridad que tiene origen en el incesante negocio del tráfico y microtráfico.

Con una población aproximada de 70 mil habitantes, de los cuales 20 mil viven en el casco urbano y el resto en zonas rurales, ha tenido que reinventarse al perder importantes territorios y población con el desmembramiento de Yasy Cañy, Yby Pytã y Maracaná.

Pero a pesar del achicamiento territorial, Curuguaty creció en diferentes ámbitos, y esto se refleja en las entidades financieras privadas y públicas instaladas que sobrevivieron a pesar de los dos años de pandemia. Varias obras de infraestructuras privadas le dan un nuevo rostro y dinamismo.

La otrora cuarta capital del Paraguay no solo sufre por el desordenado crecimiento urbano. La consecuencia del rápido aumento poblacional crea caos en el hospital distrital saturado de pacientes que provienen de más de 7 municipios de la zona baja de la región, y en ocasiones hasta de otros departamentos como Caaguazú y San Pedro. Había una promesa de un nuevo Gran Hospital, pero el proyecto quedó estacado con los cambios políticos.

La inseguridad es otro de sus grandes problemas. El microtráfico que propicia una ola de hechos punibles con la diaria consumación de asaltos, hurtos y robos domiciliarios o callejeros causan impotencia de la ciudadanía. Y a pesar de los airados reclamos y hasta manifestaciones, no se ha podido lograr contener a los delincuentes.

Tampoco se escapa del contrabando y narcotráfico en que muchas personas de la zona están metidas ante la permisividad de las autoridades.

Lo cierto es que la ciudad que parecía dormida por siglos en los brazos de su historia hoy está despierta y con enormes ganas de seguir creciendo sin detenerse. Ojalá sus autoridades se pongan a la altura y haya equilibrio y sosiego en el desarrollo de este pueblo marcado por el gran sacrificio y entrega de sus pobladores.

rduarte@abc.com.py

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