Política y conducta tribal

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El tribalismo es una conducta de personas que se sienten muy ligadas a un grupo y a ignorar al resto de la sociedad. En el Paraguay sobresale el bipartidismo, que es la prevalencia de dos partidos políticos que son liberal y colorado. En estas elecciones 2023, se formó la concertación para enfrentar al partido colorado. Cruzada Nacional se colocó en tercera fuerza desplazando a Patria Querida y Encuentro Nacional. Lista 1 arrasó y fue ganadora, según los resultados.

De por sí, al hablar de partido, ya nos referimos a un grupo específico de individuos que se organizan buscando el poder. Tienen su color y su música que lo identifican. Posee su ideología y su ideario. Realiza sus convenciones y sus elecciones internas en locales propios. Cuenta con presidentes, secretarios y tesoreros como cualquier entidad seria. Su tendencia puede ser de izquierda, derecha o centro. Va conquistando espacio y adherentes hasta ganar sitio y protagonismo en la sociedad.

Se puede notar sus conductas, según lo estudie un sociólogo o politólogo o cualquier investigador de la psiquis o las neurociencias. Se descubre el sentido de pertenencia, los celos, el fanatismo y el comportamiento tribal. El partido colorado tiene verdadera vocación de poder y conoce todas las mañas y secretos. Cuando hay peligro, se juntan todos para salvar el grupo. Sin embargo, los liberales muestran una extraña cualidad que los hacen separarse cuando las papas queman. Los partidos son más pasión que razón y por eso, juegan con todo, a ganar o a perder. Pedirles que usen la cabeza, es algo completamente imposible. Y ya sabemos cuáles son las consecuencias nefastas de no pensar con inteligencia y moverse por el trapo o la canción.

La politóloga danesa Marlene Wind, define el tribalismo como un fenómeno antiglobalista y política identitaria que busca crear su propio Estado, eliminando a los otros. Resulta interesante este aspecto, porque en vez de que un partido incluya a la gente, cuando toma el poder, se cree dueño absoluto del país y reparte sus bienes a su entorno más íntimo. Es lo que ha venido ocurriendo a lo largo de estos 76 años con el partido colorado.

Por eso, Helio Vera, en su libro: “El país de la sopa dura” afirma irónicamente que las únicas instituciones que funcionan en el Paraguay son los familiares, el compadrazgo y el amiguismo. Y Santi Peña dijo que no son los títulos universitarios que dan trabajo, sino el partido colorado. El gregarismo y andar en manadas, es lo que a ellos les asegura la supervivencia. Tal cual como lo hicieron los caudillos hace sesenta años y lo siguen practicando en el siglo veintiuno.

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Y por gobernar el país como su estancia particular, es que muchos compatriotas van al extranjero a buscar mejores horizontes. Por eso hay niños en la calle, hermanos nativos que fueron sacados de sus tierras, campesinos sin tierra, jóvenes sin oportunidades, hospitales sin remedios, escuelas que caen a pedazos e inseguridad en las calles. Natalicio Gonzáles aseguró hace 70 años que ni un colorado sería pobre. Y acertó. Fue un gran visionario. Ni un colorado que se acerca y se acomoda, no sufre las necesidades que padece el pueblo que no comulga esa forma de pensar y vivir.

Otros cinco años nos espera con este partido. Ha vaciado las arcas del Estado en forma inmisericorde. A nosotros, que hemos soñado con un cambio, solo nos queda esperar. Mientras tanto hay que trabajar y educar para que la gente se despierte del sueño y todos podamos hacer de Paraguay, algún día, una nación moderna, con mentalidad nueva, incluyente y próspera para todos.

blila.gayoso@hotmail.com