La crisis de la educación la debemos superar entre todos

La educación en América Latina y el Caribe tiene una calificación reprobatoria. De cara a la mayor crisis en un siglo, los compromisos de mejora deben hacerse realidad urgentemente para que los niños tengan el futuro que merecen.

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Esta crisis es el tema central de una cumbre que se celebra esta semana en Santiago de Chile y que reúne a ministros de educación y autoridades y expertos en finanzas. Convocada por la UNESCO y el Ministerio de Educación de Chile, junto con el Banco Mundial y otros socios, la reunión espera identificar políticas exitosas, aumentar las inversiones y garantizar que todos los gobiernos hagan frente a este desafío. Esta cumbre da seguimiento al evento regional sobre educación que tuvo lugar en Bogotá en marzo de 2023, en el que delegaciones de 19 países refrendaron un compromiso de acción para garantizar que todos los niños accedan a aprendizajes fundamentales que les permita desarrollar todo su potencial.

La crisis puede ilustrarse con nuevos datos que profundizan en su comprensión. El Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos (PISA), implementado por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), encuestó a estudiantes de quince años de 14 países de América Latina y el Caribe (ALC). Los resultados muestran lo que los adolescentes saben y pueden hacer en matemáticas, lectura y ciencias.

Hay cuatro grandes conclusiones:

En primer lugar, los alumnos de 15 años de la mayoría de los países de ALC se enfrentan a una profunda crisis de aprendizaje, que afecta sobre todo a los estudiantes de comunidades vulnerables. En promedio, el 75% de los alumnos está por debajo del nivel básico de competencia en matemáticas y el 55% está por debajo en lectura.

En segundo lugar, existe una gran brecha en los resultados de aprendizaje entre los estudiantes de la OCDE y los de ALC. El déficit en matemáticas equivale a 5 años de escolarización si se compara la media de los alumnos de ALC y los de la OCDE.

En tercer lugar, los resultados del aprendizaje se están moviendo en la dirección equivocada porque hay un aumento del bajo rendimiento. Esto es particularmente evidente en matemáticas, cuando se compara con la encuesta PISA de 2018. En cuarto lugar, no podemos culpar de todo a la pandemia. Los nuevos datos de PISA reflejan cambios en el rendimiento desde aproximadamente un año antes de la pandemia de 2020. También podría pintar un cuadro positivo de las pérdidas de aprendizaje causadas por la pandemia. Los estudiantes del PISA de 2022 tenían 13 años cuando cerraron las escuelas, y probablemente estaban más familiarizados con la tecnología y eran más capaces de aprender de forma independiente. Lo que más nos preocupa son las pérdidas de aprendizaje, entre los niños en edades de educación infantil y, para los escolares de 2º a 6º curso. En esos cursos se adquieren las competencias básicas de lectura y escritura. Si la recuperación no continúa, es posible que veamos grandes diferencias de aprendizaje en la próxima ronda de PISA.

Estos resultados son preocupantes para la prosperidad y la cohesión social de la región, ya que una mano de obra con escasa formación no es competitiva.

Sin embargo, la buena noticia es que varios países ya están actuando. A partir de la pandemia, algunos cambiaron los programas de enseñanza para hacer hincapié en las competencias básicas en lectura y matemáticas, dirigieron la ayuda adicional a los alumnos de bajo rendimiento y desplegaron más tecnología para ayudar a los estudiantes con dificultades. Estos esfuerzos están en consonancia con el compromiso de acción suscrito por los países de la región en el evento de Bogotá. Sin embargo, se necesitan más esfuerzos para convertir este compromiso en acciones y políticas sistemáticas, en todos los niveles educativos.

Para hacer frente a la crisis de aprendizaje que confirman los datos de PISA, los países deben actuar en tres áreas para mejorar la calidad de la educación.

En primer lugar, recuperar las pérdidas de aprendizaje en matemáticas para los alumnos adolescentes, incluyendo intervenciones de tutoría, utilizando potencialmente soluciones EdTech.

En segundo lugar, acelerar las medidas para mejorar y reforzar los resultados en otras materias, como la lectura y las ciencias, a fin de garantizar la recuperación de la mitad de los alumnos rezagados, especialmente los más vulnerables.

En tercer lugar, seguir haciendo hincapié en los esfuerzos de recuperación y aceleración en lectura y matemáticas de los alumnos de educación primaria que se han visto gravemente afectados por la pandemia COVID-19 y que formarían parte de las próximas rondas de evaluaciones PISA. Esto también implica asegurarse de que los niños estén preparados para la escuela garantizando una educación infantil de alta calidad para todos, y que los profesores estén capacitados y apoyados para ayudar a los estudiantes a aprender.

Es importante destacar que las escuelas no pueden afrontar solas el reto de la crisis de aprendizaje. Todos los actores de la sociedad -organizaciones multilaterales, gobiernos, sector privado, sociedad civil, padres de familia y escuelas- deben reconocer la urgencia de la crisis del aprendizaje y actuar conjuntamente.

Por ejemplo, en el marco de la iniciativa “Conectados: Transformación digital para acelerar el aprendizaje”, el Banco Interamericano de Desarrollo y el Banco Mundial anunciaron en octubre pasado que están invirtiendo 512 millones de dólares en la transformación digital de la educación, beneficiando a 3,5 millones de estudiantes, con planes para invertir otros 400 millones de dólares. Juntas, nuestras instituciones planean seguir un enfoque integral para la transformación digital de las escuelas, con acceso a conectividad, dispositivos, plataformas educativas y desarrollo de habilidades digitales.

La región de ALC se enfrenta a enormes retos con su crisis en la educación. Pero esta crisis puede superarse aumentando el impacto y la escala de cómo la abordamos. Se lo debemos a nuestros niños de hoy y a las próximas generaciones. Trabajemos juntos para darles un futuro mejor.

*Vicepresidente para América Latina y el Caribe del Banco Mundial.

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