La historia dice que los regímenes autoritarios siempre necesitaron un enemigo, al que se pintaba de la forma más ominosa posible, de tal forma a justificar diatribas y persecuciones.
En esa lógica podrían leerse los dichos recientes de José Duarte Penayo, presidente de la Aneaes, recordando los regímenes liberales de las primera mitad del siglo XX y pretendiendo que la dictadura de Alfredo Stroessner “fue más benigna en término de muertes”.
Aparentemente, Duarte Penayo quería revivir una “grieta” olvidada, desenterrando odios partidarios a los que, a esta altura del siglo XXI, poca atención le prestan las nuevas generaciones, si juzgamos por lo que se comparte en las redes sociales.
Un problema que tiene el cartismo es la imposibilidad constitucional de que Horacio Cartes, tras su paso por el sillón de los López (2013-2018), pueda ser nuevamente candidato a presidente. Esto lo suplieron con la designación de candidatos títeres que dependen en realidad del liderazgo del “Patrón”. Rememorando en cierta forma aquel eslogan que utilizó en su momento Lino Oviedo “tu voto vale doble”, el mensaje cartista es “vote a Santi” o “vote a Alliana” y elija así a Cartes.
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Sin embargo, el discurrir del tiempo político hace que esa estrategia vaya perdiendo fuerza porque, en el fondo, ni Santi ni Alliana son Cartes.
Ante esta situación, el cartismo parece necesitar un enemigo con el cual enfrentarse, que no puede ser una individualidad porque corren el riesgo de fortalecerla antes que eliminarla del escenario.
En su momento, el mismo Cartes amagó con que ese enemigo podía ser el mismo del periodo stronista: el comunismo. Pero, en estos tiempos, ya sería “démodé”.
Uno estaría tentado a decir que la estrategia de revivir grietas pasadas es una soberana tontería. Pero, en estos tiempos de redes sociales, fake news, IA, post-verdades y de ignorancia orgullosa, no se puede descartar que tenga algún suceso en ciertos estamentos de la sociedad.
No obstante, pensando en el futuro de nuestro país y recordando a tanta gente que inclusive entregó su vida para que en nuestro país impere la libertad, la justicia y la democracia, es deseable que sea un intento fallido y que este periodo, más temprano que tarde, sea solo un mal recuerdo en la historia del Paraguay.
mcaceres@abc.com.py