Política y jubilación vip

Me parece un abuso lo que los parlamentarios pretenden obtener como jubilación vip. Se publicó la lista de excongresistas que se llevan sumas exorbitantes cada mes. Justo Zacarías Irún cobra más de 26 millones, además de su sueldo de Itaipú, que es de más de 154 millones. ¡Dios mío! Este señor con su esposa, Rocío Abed, diputada, ganan más de 200 millones al mes.

Otros nombres que salieron son los del exsenador Juan Carlos Galaverna, jubilado con más de 26 millones al mes. Estuvo desde 1989, después del golpe, y permaneció 20 años en el Congreso. Claro está, aprovechó luego para dejar en ese sitio a su hijo, Juan Carlos “Nano” Galaverna. Otra joya que tenemos. La esposa de Nano se llama Diana Centurión, es directora de turismo de Itaipú, lo que indica que verdaderamente ellos están mejor en la era de Santi Peña.

Para recordar un dato no menor, Beto Ovelar y su esposa Magnolia Mendoza, que gana 150 millones en dirección jurídica de Itaipú, se quedan con altísimas sumas. Cuando se jubilen, madre mía, vivirán como multimillonarios.

Que buen pasar y longevidad saludable les espera.

Algunos excongresistas que perciben alrededor de 26 millones de guaraníes son: Blas Llano (PLRA), Nelson Argaña (ANR), Sixto Pereira (Frente Guasu), Carlos Filizzola (País Solidario), Desiree Masi y Blanca Lila Mignarro.

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Miguel Abdón Saguier con más de 27 millones. Fernando Lugo, más de 20 millones y así van figurando nombres como Juan Darío Monges, Víctor Bogado, famoso por su niñera de oro; Yoyito Franco, Emilia Alfaro de Franco, En la lista, más abajo y con menos cifras, aparecen Hugo Richert, Efraín Alegre, Perla Vázquez y otros.

En estos momentos se discute en el parlamento para que sigan con esos privilegios, ya que con 10 años de gestión en el parlamento ya pueden acceder a una jubilación vip. Y muchos se niegan a renunciar a eso. En total son 212 parlamentarios que cada mes obtienen dineral solo por haber estado 10 o 15 años fungiendo de diputado o senador.

Lo malo es que la ciudadanía con sus impuestos pone ese dinero que es del presupuesto general de gastos de la nación y si los fondos de la Caja de los congresistas esta en déficit, otra vez el Estado tiene que tapar los agujeros.

Hay una gran inequidad en este tema, en comparación con cualquier obrero, que debe tener como 25 años de aporte y cumplir 60 para jubilarse con el 80 por ciento de lo aportado en los últimos 60 meses. Es muy grande la diferencia, y ademas si fallece el titular de la jubilación en parlamento, lo hereda cónyuge, concubina, hijos con discapacidad. Etc. No termina nunca la gran tragada.

Si son verdaderos patriotas deben renunciar a esos privilegios. Compadecerse de la realidad que vivimos, donde hay ciudadanos de primera que viajan, compran ropas y comidas caras. Tienen muchos vehículos y residencias fastuosas con la plata del pueblo. Hay médicos y maestras que trabajan con verdadera vocación y se tienen que conformar con poco, que no alcanzan para especialización y actualización en sus áreas. Como vamos a avanzar entonces en salud y educación, que son los pilares del desarrollo.

Si se equilibrara un poco esta situación, habría más plata para escuelas, hospitales, colectivos y seguridad. Pero no es así. Los diputados y senadores, que son 115 en total, más 212 jubilados, cuestan carísimo para nosotros. Está bien, si nos representarán verdaderamente elaborando leyes que nos benefician, si hacen algo para sacarnos del atraso, quizás trabajaríamos con ganas para seguir manteniéndoles en esa vida de lujos. Pero el pueblo, y los que ganan muy poco, o solo salvan el día a día, están muy indignados. Es una inmoralidad y una corrupción que se peguen ese estilo de vida que además pagamos todos. Ellos no representan a Juan o Juana pueblo, que no encuentra nada en los hospitales. No puede comprar un uniforme en este febrero. Que aguanta largas horas en las paradas por la regulada de los colectivos. Que arriesga su vida saliendo a oscuras en la madrugada para ir a su trabajo y pueden ser asaltados o golpeados por delincuentes.

Estos emperadores o reyes qué mantenemos, no tienen vergüenza. Pasan raudamente con sus lujosos vehículos y ni nos miran. Y esos autos son del Estado y el combustible sale de nuestros bolsillos, así como el chófer, el asistente, la secretaria, su custodio personal que como Johana Vega, le acompaña hasta fiesta o gimnasio. Ellos nos ignoran y nos humillan olímpicamente porque solo nos usan en las elecciones y luego nos tiran como envase desechable. Así de real. Así de simple.

Todos los ciudadanos libres y comprometidos tenemos que salir a las calles a manifestarnos. El que calla otorga y si seguimos así impasible y sin reaccionar es que tenemos el gobierno que nos merecemos. No tiene la culpa el chancho sino el que le da de comer. Reflexionemos gente.