La inseguridad nos revienta

El episodio ocurrido en Coronel Bogado, la madrugada del martes, es un recordatorio de que grupos criminales con grandes logísticas pueden atacar en cualquier momento y lugar, superando el poder de reacción de las fuerzas de seguridad, a pesar de la basta experiencia en la materia. A su vez es una amenaza clara de que cualquiera puede ser la siguiente víctima.

El último atraco donde se utilizaron materiales explosivos en el departamento de Itapúa se cometió el 27 de abril del 2024, cuando un grupo armado detonó la sede del Banco Nacional de Fomento de la ciudad de Natalio, a menos de un mes de haber tomado la ciudad de Yatytay para robar un cajero automático, el 1 de abril de ese mismo año.

Esta situación desnudó las carencias de las instituciones de seguridad, principalmente en territorios más alejados de las grandes urbes del país. Las comisarías contaban con poco personal, sin armas y sin patrulleras.

A partir de esto se realizó un gran esfuerzo por recuperar la sensación de seguridad en la ciudadanía, que por momento perdió la confianza en que alguna vez, podamos evitar que regularmente, cualquiera de los entes bancarios de la zona, pueda ser blanco de este tipo de criminales que manejan armas de guerra y explosivos. Poco más de un año transcurrió para que volvieran a actuar en el territorio de Itapúa. El atraco y explosión de las oficinas administrativas de la empresa agroindustrial Algisa traen consigo varias advertencias, más allá de que puede que los asaltantes no se llevaron botín de este atraco.

Primero, trae a colación de que no solamente los entes bancarios pueden ser blanco de este tipo de grupos armados violentos, dispuestos a destruir y tomar ciudades para hacerse con sus objetivos. En segundo orden, es un llamado de atención para las autoridades y su poder real de reacción.

Todos los beneficios, en un solo lugar Descubrí donde te conviene comprar hoy

Se podría tomar inclusive como una suerte de “medida de tiempo”. El principal punto de referencia del departamento es Encarnación, donde incluso se encuentra asentada la Fuerza de Tarea Conjunta Sur y la mayor cantidad de comisarías, uniformados y fuerzas tácticas. Si trazamos en el mapa todos los atracos de esta naturaleza, cometidos en los últimos 3 años, en cada ocasión escogen objetivos más cercanos a las grandes urbes, y en todos lograron escapar a tiempo. Además, el último caso en el departamento del año 2024 fue cometido 28 días después, con un objetivo más grande, lo que indica que este podría ser un “ensayo” de lo que puede ser un atraco mayor. Como tercer punto de análisis, es qué tan seriamente se trabaja en inteligencia.

Lo concreto es que se maneja de manera extraoficial que estarían incluso en la mira grandes objetivos en ciudades como Encarnación y cercanas. ¿Estaremos listos para ese tipo de golpe?

sergio.gonzalez@abc.com.py