El in-creíble Martínez Simón

El flamante presidente de la Corte Suprema de Justicia Alberto Martínez Simón, uno de los seis ministros que participó en diciembre pasado de una reunión secreta con el presidente Santiago Peña dijo, luego de más de dos meses de ese evento, que el “error” fue no haber comunicado previamente a la opinión pública que tendrían ese encuentro.

“Aleluya” podríamos decir, si no fuera porque esa declaración suena poco creíble (para decirlo generosamente). En realidad, en boca de la máxima autoridad de un poder del Estado, huele a excusa cazabobos.

En los tiempos que corren, es increíble escucharle decir al presidente de la Corte que ese episodio le sirvió para aprender que en democracia todo se debe informar y transparentar (¡!).

Además, el ministro Martínez Simón al pretender que fue una reunión institucional, “olvida” que la misma tuvo un carácter claramente excluyente, ya que no fueron invitados a participar los ministros no colorados. Inclusive, la ausencia de Gustavo Santander, lleva a pensar que, en verdad, fue una reunión de colorados cartistas.

Sobre qué conversaron, quizás algún día lo sepamos. Igual que de la presencia de Horacio Cartes, que ahora niegan, pero lo hicieron tarde y sin convicción, siendo que se trataba de una de las cuestiones más graves que se publicaron sobre el encuentro.

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Martínez Simón, igual que los otros seis ministros que participaron de aquella reunión secreta: César Diesel, Luis María Benítez, César Garay, Eugenio Jiménez Rolón y Carolina Llanes deberían tener claro que todo lo que digan, luego de haber mentido y ocultado los hechos a la opinión pública, será motivo de duda.

Deberían evitar querer aclarar algo que fue oscuro y dedicarse más bien a mejorar la malísima imagen que tiene del Poder Judicial la mayoría de la ciudadanía paraguaya consciente y quienes nos miran desde el exterior.

Por ejemplo, deberían hacer algo concreto sobre el caso de la mafia de los pagarés que afecta a gente humilde y trabajadora y del cual ellos son responsables directos por acción u omisión.

Pensando en lo dicho por Martínez Simón, no extrañaría que dentro de un año, cuando deje el cargo de presidente sin pena ni gloria, concluya que su error fue no haber hecho todo lo que podía para devolverle credibilidad a la justicia paraguaya. Y creerá que dijo algo inteligente.

mcaceres@abc.com.py