Apenas nacido, el programa Hambre Cero demostró ser un instrumento político. El proyecto original buscaba derogar el Fonacide (Fondo Nacional de Inversión Pública y Desarrollo) para crear con sus recursos, el Fonae (Fondo Nacional de Alimentación Escolar), cuyo manejo estaría centralizado por el gobierno y no por gobernadores e intendentes.
El Fonacide, creado en 2012 con dinero de royalties y compensaciones de Itaipú, era el sustento de municipalidades y gobernaciones. Ahí se surtían los muchachos: intendentes y gobernadores, virreyes y virreinas, tenían su caja particular para los “gastitos”. No podían quedarse sin ella.
La reacción contra el presidente Santiago Peña fue fulminante. Tanto, que éste terminó retrocediendo y determinando que las gobernaciones y las intendencias manejarían los fondos de Hambre Cero.
Pero en un juego de pura venganza política, las gobernaciones de Central y Presidente Hayes fueron excluidas del manejo de fondos. La primera, por ser su gobernador un liberal: la segunda, por tener al frente a un colorado “no amigo”. En el caso de ambas, los recursos pasaron a ser manejados por el Ministerio de Desarrollo Social, a cargo de don Tadeo Rojas, tesorero del Partido Colorado. Los Juegos del Hambre de quienes manejan el poder y tienen la potestad de castigar a los que no son “dilectos amigos y leales correligionarios”.
Desde un principio se sospechó que, en el contexto de ese programa plausible que beneficia a alrededor de un millón de niños y niñas, con un presupuesto anual que ronda los 380 millones de dólares, se iba a desarrollar un juego sucio en campo enfangado. Y los jugadores serían los mismos de siempre: los que dedican su vida a la política para acceder al poder y al privilegio de quedarse con importantes “vueltos”.
En los últimos días saltó lo de la gobernadora de Concepción, doña Liz Meza, quien tiró la ciudad por la ventana, con un extravagante festejo de los 15 años de su hija, a un costo de mil millones. Fue un límite. Hasta los de Honor Colorado se escandalizaron (que es mucho decir). El Senado decidió sacarle los fondos de Hambre Cero. Y de paso, tomaron la misma decisión con la gobernación de Alto Paraná, departamento donde hay una disputa entre dos sectores del cartismo. El gobernador, César Torres, tiene un candidato para intendente de CDE, que enfrentará al candidato de los hermanitos Zacarías Irún.
Hasta ofrecen cargos de cocinera en Hambre Cero a cambio de votos.
Los juegos del hambre, juegos sucios en los que se embarran los indecentes que se aprovechan del país y hasta del hambre de los niños, sin que les importe exhibir su miseria moral.
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