Esto me hace acordar de una afirmación de mi correligionario aurinegro Hugo Velázquez, entonces vicepresidente de la República. En agosto de 2021 Oscar González Chávez, hijo de Oscar González Daher, había sido condenado a 8 años de cárcel por declaración falsa, enriquecimiento ilícito y lavado de dinero. Con eso encima, en octubre de ese año González Chávez se postuló para concejal municipal de Luque. Ante una pregunta periodística respecto a tal situación, Velázquez sentenció: “Él tiene un problema con la justicia, no con el Partido Colorado”.
Claro, enriquecerse ilícitamente, ser un falsario y lavar dinero no son problemas en el ruedo carmesí. Eso forma parte de su ADN. Justicia y Partido Colorado no son parientes. Salvo cuando se quiere castigar a opositores o a “desleales” de dentro.
Este falaz pero feliz muchachito González Chávez había sido condenado en agosto de 2021 y fue electo concejal en octubre de ese año. Se le redujo su pena a 5 años y 6 meses en agosto de 2024. En setiembre de 2025 un Tribunal de Apelación ratificó y confirmó esta sentencia. El hombre presentó un recurso extraordinario de casación ante la Corte Suprema, y así llegamos al 2026 con Oscarcito libre.
Ndaipóri apuro, he’i kure mboguataha. El que acompaña el andar del cerdo no tiene ningún apuro, al igual que la justicia que juzga a un colorado atorrante, pero de “nuestro chiquero”.
Si lo del polluelo de González Daher va a este paso, imagínense lo que será lo de don Erico. Aunque —pensándolo bien—algo podría cambiar luego de que su amigo Sebastián Marset pasara a ser huésped del Tío Sam.
La sentencia firme de don Erico tiene permiso para demorarse (in) per saecula saeculorun. No importa que haya abandonado la bancada de Honor Colorado en el Senado. No se puede olvidar que fue (o sigue siendo) una joya del Quincho.
Otra joyita salvada una vez más de la intervención por los “luchadores contra la corrupción” de Diputados es el intendente de Ñemby, Tomás Olmedo, imputado por presunta lesión de confianza, estafa y otras chucherías de esas. Y ni hablar del papá del osito mimoso del Quincho, Hernán Rivas, a quien parece que se le pega sin querer la plata de su municipio. Posee protección vitalicia.
Erico tiene permiso para descansar de tantas fechorías. Los demás bribonzuelos cuentan con licencia para continuar saqueando, siempre que lo hagan al amparo de la roja y bien lavada bandera de Bernardino Caballero y José Segundo Decoud.
nerifarina@gmail.com