Política y ciudades inundadas

Cada vez que llueve torrencialmente, Asunción y Central, se inundan. Los raudales intensos, arrastran vehículos, motos y personas. Esto ocurrió con el pequeño Tobias, en febrero, cayó en un agujero de obras y lo llevó las aguas del arroyo Tayazuape. Y con cuantos otros sucedió lo mismo.

Ahora que surgen como hongos, los precandidatos a concejales e intendentes, resulta que todos van a ser magos y resolver todos los problemas. Ahora cuando lleguen al poder, vamos a ver que hacen. Si cumplen por lo menos una de las tantas promesas. En estos momentos todo es mágico y maravilloso. Algunos que desean hacer rekutu, y que ya tuvieron suficiente tiempo de hacer algo desde ese lugar, tienen la osadía de recorrer los medios y hacer sus propagandas. Obvio, ya nadie les cree. Lo que resulta increíble es la manera en que se aferran al poder, sin pretender dejar la mamadera.

Los políticos nunca abandonan la carrera. Comienzan como concejales. Más tarde intentarán ser intendentes. O pelearán por diputación o senaduría. Hasta pugnar por la presidencia. Siempre buscan algún puesto para colgarse de las tetas del Estado. Pésimo, el mensaje que transmite a los jóvenes. Estos piensan que no van a encontrar trabajo si no votan por colorados. Piensan que no tienen ningún futuro si no se afilian a ese partido. Es tan perversa esta manipulación que ejercen sobre la juventud por considerar a los políticos como mecenas o salvadores de la humanidad.

Este concepto hay que cambiar urgente porque tenemos dos brazos y dos piernas. Tenemos cerebro para pensar y ser crítico. Nosotros podemos trabajar y crear prosperidad con nuestra capacidad y talento. Podemos crear empresas familiares de comidas, hacer artesanías, ropas, zapatos y bigoteras, sin necesidad de buscar un empleo en el Estado. Solo tenemos que decidirnos y ya está.

Resulta muy humillante, ser hurrero y bailar la polca, por un puestito. Es una total falta de dignidad. Los políticos nos tienen así, desde hace décadas. El pueblo no tiene lo básico que es salud, educación, seguridad, transporte ni rutas en condiciones. Nada tiene, mientras los políticos se vuelven mega archi multimillonarios. Porque tener poder te da acceso a muchos beneficios. Corre más plata bajo la mesa qué encima. Sin olvidar los sobres que se reciben de los amigos. Y es un antivalor porque con ese estilo de vida que llevan, enseñan que la política es el medio seguro para enriquecerte ilícitamente, claro. Los políticos cuentan con estancias, aviones particulares, residencias fastuosas, autos lujosos. Viajan a París, con sus amantes, para comprarles perfumes y lencerías finas, además de alojarse en los hoteles más caros. No importaría si lo hacen con dinero de su bolsillo. Pero no. Es la plata del pueblo. Y ellos no tienen vergüenza. Si estás en parada de bus, en días de intensa lluvia, te llenarán de barro con su camioneta de lujo. Esas y otras humillaciones recibimos por votar por gente corrupta e impresentable. En Paraguay, nos conocemos todos y es muy difícil, fingir amnesia.

Por eso cuando vienen a tocar tu puerta recíbelos y ofrece por lo menos un vaso de agua. Hay que interpelarlos con juicio crítico. Preguntarles qué cosas ya hicieron por su comunidad. Y que proyectos tienen para mejorar las calles, asfaltar, limpiar, pintar, poner escuelas de arte, puestos de salud, seguridad y educación. Que no metan en los cargos a los amigos y familiares, como si fuera que la municipalidad es una agencia de empleo o un negocio privado de la familia. Hay que cuestionar. Hay que exigir y pedir cuentas claras donde va a parar el dinero de los impuestos.

Gente. El día que todos seamos comprometidos y responsables, va a cambiar la cosa. Con una mentalidad nueva y no vendiendo votos, podemos transformar la mañosa manera de hacer política. Se beneficiará el pueblo y nuestra descendencia. Basta de tanta corrupción e inutilidad. Basta de tanta ignorancia. Las generaciones futuras merecen tener un mejor porvenir. En el cuarto oscuro está la solución. No votemos más por escombros. Solo por personas honestas y confiables. Es un deber y un derecho. No olvidemos.