Por resucitar la confianza

Un fenómeno inevitable en la democracia en general y en el sistema electoral vigente en nuestro país en particular, es la postulación de políticos que están actualmente en el poder, a la reelección, teniendo en cuenta las elecciones municipales de este año.

Sin dudas, una absoluta mayoría de los que actualmente ocupan cargos electivos en los más de 260 municipios del país, nuevamente aspiran a continuar en sus funciones en el nuevo período que se aproxima.

En el departamento de Amambay, los intendentes de los seis distritos que lo componen, están en plena campaña de reelección al igual que la mayoría de los actuales concejales municipales, pese a que su presencia actual se está desarrollando sin pena ni gloria.

Una de las estrategias aplicadas por los actuales jefes comunales que buscan la reelección es exactamente la misma en todas partes y la que históricamente se puede decir que les resultó, consistente en la inauguración de obras, muchas de ellas postergadas por mucho tiempo, pero que ganan en celeridad en un año electoral.

Un denominador común en la gestión de los ejecutivos y ediles comunales es la escasa aprobación de sus comunidades, teniendo en cuenta que los pobladores no tienen acceso a muchos servicios que deberían formar parte de la agenda de un gobierno municipal, como las obras de infraestructura insuficientes, poca o nula participación en rubros como la provisión regular de agua potable, la urbanización de muchos sectores habitados de forma desordenada, a lo que también se suma la anarquía en el tránsito, entre otros problemas que los munícipes no han sabido resolver.

Otra característica de las gestiones municipales es el escaso control real del uso de los recursos de los contribuyentes; en Pedro Juan Caballero, las raras veces que hubo pedidos de informe de los concejales sobre dicho ítem, no hubo respuesta convincente de parte del ejecutivo pero tampoco existió una búsqueda sostenida de los ediles por obtener claridad del asunto.

Con todo lo expuesto, se puede decir que tanto intendentes como concejales de los distritos de Amambay, salvo honrosas excepciones, se han encargado de matar la confianza que los electores depositaron en ellos. Para las elecciones, unos tendrán la ventaja de la estructura del poder convertida en máquina para lograr electores a su favor, además de la fragmentación de las disidencias y la oposición, otros tendrán el desafío de recobrar o resucitar la confianza de la gente. ¿Lo van a lograr? Lo sabremos en la hora de la verdad, el día de las elecciones municipales.

eder.rivas@abc.com.py