Cambio en Economía

El nuevo ministro de Economía y Finanzas, Óscar Lovera, tuvo la amabilidad de concurrir a la invitación que le cursamos para “Mesa” por ABCTV el pasado jueves 9 a la noche para conversar sobre la difiícil situación fiscal que, a juicio de su antecesor, Carlos Fernández Valdovinos, requería que el Estado se sometiera a una “economía de guerra”.

Me enfoqué pues, durante la entrevista, en lo que a mi modo de ver es el problema que genera la crisis fiscal: El sistema de compras en Obras Públicas y en Salud, que vienen sumando hasta este momento deudas impagas por valor de unos mil doscientos millones de dólares.

Lo hice porque creo que en la oposición hay gente que busca denodadamente que la discusión se centre en cinco o diez millones de dólares que se gasta en bonificaciones injustificables (diecisiete millones de dólares por año en los últimos diez años según se publicó en ABC) para no hablar, y no tocar, ese sistema de compras que no tengo más remedio que definir como perverso.

El sistema de compras puede sintetizarse, después de haber entrevistado al propio Carlos, a la ministra de Obras Claudia Centurión, al asesor económico del presidente Juán José Galeano, al ex ministro de Hacienda Benigno López, al mismo Óscar cuando era viceministro de Administración Financiera, a Paul Sarubbi de CAVIALPA, a Francisco Griñó de CAPACO y a Rocío Figueroa de los farmacéuticos, en que el Estado se compromete contractualmente por mucho más de lo que le es autorizado por el Congreso a través de la ley de presupuesto.

Y esto es perverso por dos razones: Primera, porque elude, con el pretexto completamente inconstitucional de la plurianualidad de las erogaciones, las normas establecidas expresa en el artículo 37 y concordantes (“Los pagos, en cualquiera de sus formas o mecanismos, se realizarán exclusivamente en cumplimiento de las obligaciones legales contabilizadas y con cargo a las asignaciones presupuestarias y a las cuotas disponibles…”) en la ley 1535 de Administración Financiera; y segunda, porque las contrataciones así acordadas generan títulos que suponen rentas a los beneficiarios, aunque puedan ser definidas como “a futuro”.

En síntesis, se “induce” al Estado a contratar para generar rentas aunque no haya disponibilidad, obligando a los contribuyentes a pagar impuestos para asegurar beneficios por compras que no pueden hacerse por falta de recursos.

Claudia lo resumió maravillosamente el pasado lunes 6 en “La Primera Mañana” por ABC Cardinal: “Nuestra disponibilidad es cuarenta millones de dólares mensuales para obras, pero los compromisos llegan hasta setenta millones/mes”.

Mi hipótesis es que la oposición no quiere hablar de esto y prefiere que nos concentremos en las ya mencionadas (y reitero, injustificadas) bonificaciones porque ella espera seguir con el sistema cuando llegue al gobierno.

Creo haberle dejado en claro a Óscar que si no se cambia el sistema de compras, no se corregirá nada.

evp@abc.com.py