Ayuda que humilla

Como sucede de manera recurrente en el Alto Paraguay, cada vez que la Secretaría de Emergencia Nacional (SEN) envía kits de alimentos destinados a familias afectadas por desastres naturales, en esta ocasión, las inundaciones, los políticos oportunistas de la zona vuelven a aprovechar la situación para obtener rédito personal.

Intendentes, concejales, el gobernador o el diputado de turno se muestran al frente de las entregas, protagonizando escenas que poco tienen que ver con la verdadera asistencia social. En muchos casos, se presiona a los beneficiarios a posar para fotografías al momento de recibir los alimentos, en una práctica que expone innecesariamente a las personas y convierte la ayuda en un acto de propaganda.

Entregar a una persona, por lo general una mujer, una botella de aceite, algunas galletas, azúcar o harina y obligarla a exhibirse ante una cámara constituyen un acto de profunda degradación. Lejos de representar un gesto solidario, estas acciones someten a quienes reciben la ayuda a situaciones de vergüenza y humillación, en un contexto donde no tienen otra opción que aceptar lo que se les ofrece.

Es necesario recordar que estos insumos no provienen del bolsillo de ningún dirigente político. La ayuda enviada por el Estado se financia con los impuestos de todos los ciudadanos. Sin embargo, estos actores circunstanciales buscan instalar la idea de que son benefactores, capitalizando políticamente la necesidad de los sectores más vulnerables.

Si bien es cierto que algunas intendencias o la propia Gobernación colaboran con aspectos logísticos como el traslado de los kits o el hospedaje de los funcionarios de la SEN, esto no justifica la puesta en escena de un espectáculo que denigra a las familias. Los recursos que administran también son públicos, y su uso debe responder al interés general, no a la promoción personal.

En este contexto, la propia SEN tiene la responsabilidad de evitar este tipo de prácticas. El ministro Arsenio Zárate debe garantizar que sus equipos cuenten con la infraestructura, la movilidad y los viáticos necesarios para que la asistencia llegue de manera directa y digna a cada poblador, sin intermediaciones oportunistas.

El Alto Paraguay enfrenta múltiples necesidades estructurales, como la precariedad de los caminos y las deficiencias en salud. Son estos los ámbitos donde los representantes políticos deben enfocar su gestión, mediante proyectos serios y soluciones concretas. Persistir en el aprovechamiento de la miseria humana solo profundiza el descreimiento ciudadano y posterga las respuestas que la población necesita.

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